Ni en los días más relajados deja de haber colas ante estos patios, unos recintos que han aprendido a convivir con arte con la ‘bulla’

FUENTE: JUAN M. NIZA. DIARIO CÓRDOBA. 09/05/2012

Cuando uno ve a los parroquianos del Alcázar Viejo tomarse con todo el senequismo del mundo un medio en La Galga, el mesón San Basilio o La Bodega, todo ello rodeados de australianos, ingleses, norteamericanos y autobuses de excursionistas de todas partes de España, uno se da cuenta de que a este barrio no solo no ha perdido su encanto, sino que ha aprendido a vivir con la bulla turística y hasta consiguen contagiar a los visitantes de esa forma de entender la vida de Córdoba.

Un ejemplo de esta convivencia con la bulla es la sonrisa que ayer lucían en Martín de Roa, 7, en el año de su vuelta al concurso, Pilar, María Luisa y Rosa María. Y eso que las bajas en su patio parecía un parte de guerra: tres macetas por los últimos chaparrones, otras tantas debido a turistas despistados y varias plantas mutiladas por visitantes que a escondidas se han llevado una flor o una ramita, explica María Luisa. Peor lo tuvo un año la familia Córdoba en Postrera, 28, cuando un visitante ebrio se cargó la palmera central, recordaba ayer José. Eso sí, también, como María Luisa, no podía disimular una sonrisa de orgullo por su patio. Son fantásticos.

Pero para bulla , la que padece estoicamente San Basilio, 14, el primer patio del primer barrio que generalmente visitan las excursiones. Este año, como refleja la guía Los Patios de Córdoba 2012 , de Diario CORDOBA, el trabajo de Dolores Jurado y Manuel Gaviño sigue siendo una magnífica primera tarjeta de presentación de los patios cordobeses.

Pero no todo es alegría. Aunque el Alcázar Viejo se ha acostumbrado a la bulla , hay cosas manifiestamente mejorables, más aún después de haber desaparecido los grupos de voluntarios municipales para ordenar el acceso. Juan Jiménez, en San Basilio, 20, se quejaba de que no puede atender a los visitantes como se merecen si tiene que andar de portero. Una verdad como un templo. Algo habrá que hacer.

Afortunadamente, "a la gente se le ve más concienciada, viene con mucho más cuidado", afirmaba ayer Maritxelli en Martín de Roa, 2, en donde la cordialidad de sus cuidadores va paralela al espectáculo que este año ofrecen con su patio. Algo parecido a San Basilio, 22, con Francisco y Ana. Realmente, los elementos tradicionales incorporados (el enchinado y el revestimiento de las columnas) han quedado magníficos.

A la fiesta se le ha unido también este año Martín de Roa, 9, que vuelve al concurso con Juan El Langosta y Nicolás, que ayer repartían sangría y gazpacho a cambio de la voluntad. El recinto vuelve a ser este año el buque insignia de los patios del barrio. Una lástima que Casimiro, al que aún quieren en todo el barrio, no pueda disfrutarlo.

Y es que hay calidad hasta en el debutante de este año, Duartas, 2. Además de las variedades que anunciaron a la guía de Diario CORDOBA, tienen maravillas como una orquidea enana o una rarísima y delicada begonia trepadora.

Por supuesto, hay que hablar de San Basilio, 50, el de la asociación de Amigos de los Patios, que aunque fuera de concurso era el que ayer tenía más colas. No es de estrañar que Una Mezquita TV lo usara como plató privilegiado para unos programas especiales sobre los patios, que la belleza de estos recintos del Alcázar Viejo valen tanto en directo como en diferido.

Mientras, los locales del barrio estaban a tope. Para mí que Eliseo, tras la barra del Mesón San Basilio, pierde cada mes de mayo cinco o seis kilos de peso. Cosas de la bulla.

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