FUENTE: J. P. ABC CÓRDOBA.

Mangueras, escobas, escaleras, tiestos por los suelos sin ubicación definida, productos de limpieza, hojas secas para barrer y un sinfín de cosas por recoger y por hacer, detalles, es lo que ayer y hoy se vería en los patios si tuviesen abiertas sus puertas, detrás de las que en los días previos al concurso hay más vida que nunca.

La actividad era ayer frenética en la mayoría de las 43 casas que desde mañana y hasta el próximo 16 de mayo competirán por un premio en el concurso que organiza el Ayuntamiento y en las que se exhibirán fuera de concurso. Después de todo un año conservando y de varias semanas doblando esfuerzos para que el patio esté listo llegado el día de ser exhibido, las horas previas son de máxima importancia y sirven para darles el acabado que los hará resplandecer a los ojos de quienes pasen a verlos como si de una prolongación de la calle misma se tratara.

Al número 1 de Isabel II han llamado estos días varios turistas queriendo entrar para ver el patio, según cuenta Julia Sesma, una de las encargadas de cuidarlo que ayer aseguraba que no le quedaban fuerzas para seguir. Aunque a ojos de profano parecen estar en su sitio todas las plantas, Julia y su vecina Montse cuentan que aún queda por colocar estratégicamente una decena y hay que reubicar otras para que haya armonía de volúmenes y espacios. «Para que no haya claros por un sitio y muchas flores en otros», resuelven coloquialmente. Deberán hoy terminar de limpiar y recoger. Es la puesta a punto que les está haciendo vivir una semana «de locura», define Julia, que no obstante reconoce que está ansiosa por dejar pasar a los primeros turistas o cordobeses que quieran admirar la obra que han creado.

Cerca de allí, en el número 3 de La Palma, Manuel Cachinero y varios jóvenes trabajan también en un patio al que Manuel espera que lleguen más personas que en años anteriores. «Aunque haya crisis, se superará», confía este hombre, pues no en vano la de los patios es una fiesta «barata» para el que la disfruta, que sólo tiene que pasear de casa en casa.

Llegarán así a la de Postrera 28, en el Alcázar Viejo, que vuelve a mostrarse en mayo después de varios años sin hacerlo. Lo mismo ocurrirá con San Juan de Palomares 11, que ha adornado Vimcorsa después de comprarlo para reformarlo y alquilar viviendas en este histórico y premiado patio, uno de los dos que hay en dicha calle.

El otro, en el número 8 también era ayer ejemplo de los nervios que se viven en las horas previas al concurso, que saben a poco. Gabriel Castillo, su propietario, quitaba hojas secas, echaba abono nuevo a algunas plantas y daba barniz a las puertas. Pronto estarán abiertas para que todo el mundo contemple los grandes tesoros que la ciudad esconde tras ellas.

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