Leonor Camorra y Miguel Angel Roldán: "La fiesta de los patios debe ser un proyecto de ciudad"

PRESIDENTES DE LOS COLECTIVOS DE LOS PATIOS.

FUENTE: CARMEN LOZANO. DIARIO CÓRDOBA. 13/06/2012

Miguel Angel Roldán y Leonor Camorra están a la cabeza de las dos asociaciones (Amigos de los Patios y Claveles y Gitanillas, respectivamente) que encarnan el esfuerzo por la conservación, protección y defensa de los patios de Córdoba. Ambos se apasionan cuando hablan de macetas, flores y colores mil. Diario CORDOBA recompesa con el Cordobés del Año todo el trabajo que conlleva la fiesta que más arraigo tiene en la ciudad.

–¿Cómo reciben este reconocimiento?

–(L) Con muchísima satisfacción porque se reconoce la labor de cuidadores y propietarios de patios. Por otro lado, también agradecemos la forma con la que el periódico se ha volcado e implicado con esta fiesta con la publicación de la guía, un gran trabajo que la gente venía buscando. Igualmente, es un premio a todos los cordobeses, que desde hace unos diez años están haciendo esta fiesta suya. Hablamos de turismo, pero realmente son los cordobeses los que lo aprecian cada día más.

–(M. A.) Este reconocimiento también va dirigido a las personas que durante años han estado luchando y defendiendo esta fiesta. Con esto se reconoce tanto su trabajo como el de los que ahora estamos en ello.

–Los patios tienen una larga historia, pero parece que la ciudad y las autoridades se han dado cuenta recientemente de su valor. ¿Qué opinan?

–(M. A) Los tiempos han cambiado y eso ha ayudado. Ahora hay mucha más comunicación, la divulgación ha sido vital.

–(L) Desde pequeña venía por este barrio y en esta zona había muchos patios que se han perdido. Es verdad que los premios llegan un poco tarde, pero también es cierto que el auge de esta fiesta y su reconocimiento tienen que ver con haber creado las dos modalidades de patios en el concurso. Hay muchos más modernos que antiguos. Se está renovando y transformando generacionalmente. Los medios de comunicación han hecho mucho y las instituciones se han volcado.

–Ambos han estado muy implicados en el expediente de candidatura con el que se pretende que la fiesta de los patios alcance el título de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. ¿Creen que esta ocasión se llegará a explicar debidamente en qué consiste la intangibilidad de este elemento?

–(M. A.) Creo que sí. El problema del primer expediente, que era muy bueno, es que desconocíamos el lenguaje de la Unesco. En esta ocasión se ha hecho un trabajo magnífico y pienso que lo conseguiremos.

–(L) ¿Cómo explicas en algunas partes del mundo este ritual? Quizá no supimos. Por otro lado, no teníamos apoyos institucionales. Ahora la Junta lo ha inscrito en el Atlas, desde Madrid se ha colaborado mucho. Antes no se tuvo esa ayuda.

–Ustedes siempre han considerado que los beneficios de esta fiesta acaban en manos de quien hace poco por ella, frente a los propietarios, los verdaderos artífices. ¿Creen que algún día se alcanzará un reparto más justo?

–(L) Cuando se habla de que la ciudad se ha embolsado 3,5 millones de euros este año, más que con la Copa Davis, me parece muy bien. Es verdad que nosotros nos llevamos las migajas, pero tampoco podemos pretender que el Ayuntamiento mantenga todos los patios que se presentan al concurso. Pero pienso que si es una fiesta que repercute en todos los ámbitos (hoteles, tiendas, bares, tabernas-) no es justo que haya algunos que se estén llenando los bolsillos a costa de los demás. Creo que todos esos beneficiados que rodean a los patios deberían colaborar con una pequeña cantidad que resarciría un poco este problema. Yo no estoy por abrir los patios todo el año. Un patio, como las personas, necesita descansar, porque también son seres vivos. Las macetas se cansan de tanta visita.

–(M. A.) Creo que tenemos que llegar a que esto sea un proyecto de ciudad en el que nos impliquemos todos.

–¿Cuáles son los problemas más acuciantes de esta celebración?

–(L) El número de visitantes no es un problema para mí, yo abro para que vengan a ver mi patio y no me importan las colas, pero es cierto que mucha gente es muy poco respetuosa, quizá porque piensan que esto lo paga el Ayuntamiento, no se da cuenta de que esto es una casa privada. Esto tiene mucho que ver con los guías turísticos, que cobran por entrar a los patios y el que paga se siente con derechos. Aquí todo el mundo hace negocio, pero ese dinero no repercute en el dueño de patio.

–(M. A.) Eso lo estamos viviendo todos. Este año he tenido discusiones con varios visitantes. Yo pedí a Amelia Caracuel que se hiciera una campaña para concienciar a la gente de que vienen a una casa particular y, como tal, hay que respetarla.

–¿Qué mueve a los propietarios de un patio a abrirlo cada año, pese a los inconvenientes que tiene?

–(L) Todos los años cuando acaba el concurso siempre digo que es el último, pero en enero cambio de idea.

— (M. A.) Es algo que no se puede explicar. Es lo que dice Leonor, cada año dices que será el último, pero al final miras al patio y lo ves tan bonito que piensas que esto lo tiene que disfrutar la gente.

–¿Cuál es la mayor compensación de ese esfuerzo?

 — (M. A.) Los comentarios de la gente, cuando dicen "¡qué bonito!"

 — (L) Con el primer "¡Oh!" es suficiente.

–¿Qué harían para mejorar esta fiesta?

–(M.A.) Es difícil, los cuidadores se superan cada año, el listón está muy alto.

–(L) Por ejemplo, creo que deberían habilitarse barras en los alrededores para que la gente pueda pararse a refrescarse. Si hay que hacer alguna mejora, debe venir de las instituciones. Por otro lado, también se mejoraría si hubiera más patios y, si es necesario, alargar las fechas del concurso. Y, por supuesto, fomentar el civismo

–¿Qué pasará con las nuevas generaciones? ¿Creen que los tiempos modernos son compatibles con esta fiesta?

–(M. A) Sí, esto es muy nuestro y, aunque ahora se vive de otra manera, la gente joven se conciencia y escucha a los mayores.

–(L) Este año ha habido mucha gente joven abriendo patios, pero un patio no se aprende en un año.

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