Ofrecer alojamiento en casas con patio readaptadas para esta finalidad es una forma de garantizar la supervivencia de estos espacios y, para los clientes, la mejor manera de disfrutar de su singularidad.

FUENTE: ARACELI R. ARJONA. DIARIO CÓRDOBA.

Pasar una noche en un casa–patio de Córdoba puede ser una experiencia única para los amantes de la tranquilidad, las plantas y los espacios singulares. También es una forma de garantizar que el aprovechamiento hostelero salve de la picota a casas palaciegas antiguas cuyo mantemiento es muy costoso y de poner en valor unos espacios que ya compiten por convertirse en Patrimonio Intangible de la Humanidad.

No hay más que cruzar la puerta de la casa de Blanca Ciudad (San Basilio, 17) para imaginar que dormir entre sus paredes debe ser una gozada, y eso que en julio solo pervive lo verde. "Llevamos dos años con el programa de alojamiento, que todavía no tiene apoyo institucional, y está siendo un éxito en los meses de primavera y otoño", comenta Blanca, que tiene entre sus visitantes "personas de todas las edades, desde jubilados que vienen en grupo a jóvenes que celebran en el patio una despedida de soltera o han pasado el fin de semana en Córdoba para asistir a una boda". El perfil de los clientes es muy variado y aunque la mayoría son españoles, también atrae a extranjeros. Todos tienen en común "que son personas muy respetuosas con el espacio y saben lo que quieren, vienen en busca de una casa con patio para disfrutar de la tranquilidad, de las flores y, si tienen opción, aprovechar para visitar otros patios". El alquiler de estas casas está dirigido a grupos de entre diez y doce personas y ronda los 300 euros por día, con derecho a toallas, ropa de cama y uso de cocina o electrodomésticos.

Las casas de Barrionuevo, 43 y Frailes, 16 se sumarán el año que viene a este formato, ofreciendo apartamentos turísticos para dos a cuatro personas durante los meses de primavera.

Encantadores hoteles

Pero las casas de particulares no son las únicas que incorporan patios andaluces adornados con todo tipo de plantas autóctonas como reclamo para los turistas. Córdoba está llena de pequeños hoteles con encanto, hostales y pensiones que giran en torno a patios de toda la vida que sobreviven tal cual gracias a la actividad hostelera. Es el caso del hostal Osio (c/ Osio, 6), la Casa de los Azulejos (c/Fernando Colón), el hostal Bagdad Backpackers (junto a la Puerta de Almodóvar) o la Casa de los Naranjos (c/ Isabel Losa, número 8), entre otros muchos.

Regentada por Matilde Jiménez, la Casa de los Naranjos es un ejemplo de típica casa andaluza de mediados del siglo XIX que, tras haber sido restaurada, dispone de 20 habitaciones, todas ellas distintas, que en su mayoría giran alrededor de un patio cordobés. "Tenemos clientes que repiten cada mes de mayo y que reservan con mucha antelación. Son personas que vienen expresamente a disfrutar del Festival de Patios. Muchas veces nos ayudan a regar las plantas, se sientan con nosotros por las noches… Los nórdicos son los más aficionados a este tipo de alojamiento", explica Matilde, que ha optado por mantener los precios para hacer frente a la crisis. "Las tarifas dependen de la época del año. En primavera, la habitación doble cuesta 112 euros y en la temporada baja, es decir, ahora en verano, es de 50 euros más IVA con desayuno incluido". No está nada mal.

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