El diseñador Elio Berhanyer revive su infancia en el pregón del Mayo Festivo

El creador se decanta por los patios, dentro de todas las fiestas que se celebran este mes

L. Chaparro | Actualizado 25.04.2008 ELDÍA DE CÓRDOBA.

Cautivó a todos los asistentes con su pregón, que se salió de los cánones más estrictos. "Mayo, ya Córdoba está en flor. Sí, Córdoba ya está en flor. Éste es mi pregón". Con éstas palabras, el diseñador Elio Berhanyer quiso rendir su particular homenaje al Mayo Festivo de la capital. Sin duda, sus palabras removieron los sentimientos de los asistentes, que gracias a su discurso les ofreció la imagen de la Córdoba de hace casi 80 años y les descubrió también las emociones que él mismo sintió al regresar después de 70 años.

 

"Nací hace 78 años en ‘La letro’. Mi familia fue piconera en Santa Marina y a los siete años me quedé huérfano", recordó emocionado el creador cordobés. A esa edad, Berhanyer abandonó la ciudad que le vio nacer y, desde entonces, ha regresado en dos ocasiones. Una, a las nueve años para bautizarse en San Nicolás, y la otra para "pregonar estas fiestas", recordó.

Sin embargo, sus recuerdos no son la imagen del mayo de fiesta por excelencia en Córdoba. Sus pregones son los sonidos que de niño escuchaba en las calles de su barrio. Así, detalló el recuerdo del "pregón del afilador por la mañana" o el de los lecheros que llegaban con sus burras. También los pregones de la tarde, el del mielero, el del que vendía el arrope, el pregón de los niños que esperaban el pregón de las tortas. "De niño, mi Córdoba no tenía color, era blanca y negra, en la que las mujeres vestidas de negro se contaban sus secretos", señaló.

Ante la diversidad de fiestas que incluye este mes, el modisto mostró su predilección por los patios, porque "son únicos" y tienen su propia música. "Las campanas que suenan por la mañana y las alas del Arcángel San Rafael; el sonido de las fuentes; el murmullo de la gente al pasar", destacó. Pero junto a todos estos sonidos, el que a juicio del creador no debe faltar en los patios "es el de la guitarra".

Berhanyer también aludió a las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Sin embargo, consideró que Córdoba debe cambiar la última por orgullo. Es más, aseguró que a todos los que vengan en mayo a la ciudad les hablaría "con orgullo del pasado, de la fe en nuestro presente y de la esperanza en nuestro futuro".

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