Los propietarios de la casa patio de San Juan de Palomares, 11 se sienten entre la espada y la pared No pueden mantener una joya arquitectónica y tampoco venderla.

FUENTE: DIARIO CÓRDOBA. IRINA MARZO

Cuando Josefa Gómez, Josefita , falleció, murió el alma de su casa patio. Desde aquel día las macetas del número 11 de la calle San Juan de Palomares languidecen al ritmo que caen las hojas del calendario. Su patio, una belleza del siglo XIX, está cerrado a cal y canto y ya nadie lo riega para el concurso que tantas ediciones ganó.

Ahora, los herederos de este corral de vecinos, los hijos de Josefa, se encuentran en una encrucijada: "No podemos cuidarlo pero tampoco podemos venderlo", explica Manoli, una de las nueras. El altísimo grado de protección urbanística de este inmueble (D global) hace prácticamente imposible acometer cualquier reforma por mínima que ésta sea.

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La catalogación de este viejo corral de vecinos de una única planta y un patio que ocupa el 45% del espacio fue realizada por el Plan General de Ordenación Urbana de 1986. En dicha catalogación se determina "un nivel de protección elevadísimo", según comenta un técnico de la Gerencia de Urbanismo de Córdoba. Un nivel que hace muy difícil iniciar cualquier cambio estético e imposible una modificación de la estructura.

Lo cierto es que, con esas perspectivas, la venta de esta joya arquitectónica se hace muy complicada. Es casi un regalo envenenado para la familia: "Ha habido mucha gente interesada en adquirirlo pero nadie quiere vivir como en el siglo XIX", resume Manoli; "les echa para atrás no poder hacer obras básicas", añade. Para cambiar esta situación, se necesitaría modificar el PGOU y que la Delegación de Cultura de la Junta lo permitiera.

Con todo, para los hijos de Josefa Gómez no encontrar compradores no es lo peor de su situación. Lo más grave es que "la Administración te obliga a mantener la casa en buen estado y te multan si no lo haces", comenta Manoli, que ha agotado todas las vías para pedir una solución. Los propietarios aseguran no tener ni tiempo ni ingresos suficientes para procurar un buen mantenimiento a la casa: "Nos sentimos víctimas aunque entendemos que hay que conservar y proteger el patrimonio histórico". Tanto Vimcorsa como la oficina de rehabilitación de la Axerquía Norte tienen algunas líneas de ayuda para la rehabilitación de viviendas de este tipo, pero para la familia de Josefa Gómez "no son suficientes".

Como nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que no truena, pasará el año y estaremos pronto en mayo. Entonces se hará el recuento de las casas de arquitectura antigua que no se presenten al concurso de patios. De 2004 a este año se han presentado diez patios antiguos menos.

Este mismo año, un miembro de la asociación de los patios, Miguel Angel Roa, decía que "hay que hacer un esfuerzo para que las máquinas no entren a tirar los patios" . Desde luego, nos va la historia en ello.

La intención del Ayuntamiento, además de defender la catalogación especial que hace Urbanismo de un buen puñado de casas patio, era poner en marcha dos medidas para frenar esta desaparición lenta pero constante de la arquitectura popular: trabajar para que la Unesco declare los patios como Patrimonio Intangible de la Humanidad y la idea de Vimcorsa de comprar algunos de estos inmuebles. Mientras que estas medidas se ponen o no en marcha, desde las asociaciones de vecinos se ha criticado la lentitud de los políticos. Mientras, son muchas casas emblemáticas las que cierran sus puertas. Atrapadas por el peso de su propia historia.

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