Parejas jóvenes que vuelven al Centro y planes oficiales han bajado la edad media del cuidador. El envejecimiento de los propietarios se veía como la mayor amenaza al futuro de este bien cultural.

FUENTE: JUAN M. NIZA. DIARIO CÓRDOBA. 10/12/2012

La incorporación de jóvenes al cuidado de los patios en los últimos años, garantizando así un relevo generacional y la pervivencia de la fiesta a medio y largo plazo, ha venido a tranquilizar a responsables municipales y a las asociaciones, según confiesan sus distintos responsables, y aleja un fantasma que se consideró hace unos años como la principal amenaza de esta fiesta, reconocida la pasada semana como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco.

La cuestión del relevo generacional en los Patios no es baladí, comenzando por la propia Unesco, que incluso podría llegar a decidir, si así lo recojen los preceptivos informes periódicos que se elaborarán, sacar este fenómeno cultural de la Lista de Bienes Protegidos. Hay que recordar que una de las condiciones que pone la Unesco para reconocer un fenómeno como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad es que estos saberes, junto con sus instrumentos, "se transmitan de generación en generación". Así, si se generalizara que los descendientes de los propietarios o los residentes que se hagan cargo de los inmuebles no siguen la tradición (o encarga a terceros los cuidados de las plantas y el recinto) podría suponer la retirada de la Fiesta de los Patios de la Lista de la Unesco.

OPTIMISMO ACTUAL Sin embargo, este fantasma de la falta de relevo generacional parece alejarse, más aún tras el título de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad que ha supuesto un acicate. "¡Por supuesto que hay relevo! Muchos niños ven cada día cómo sus padres o sus abuelos arreglan los patios, y muchas mujeres de cierta edad, que por supuesto tienen todo el mérito del mundo, también se dejan echar una mano por las familias", explica Leonor Camorra, presidenta de la asociación de cuidadores Claveles y Gitanillas.

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