CARTA DE VICTORIA FERNÁNDEZ, PRESIDENTA DE VIMCORSA.

Nuestra ciudad está de enhorabuena. Sus patios acaban de dar un importante salto hacia la declaración como Patrimonio Inmaterial Cultural (PIC). Sabíamos que lo íbamos a conseguir, pero eso no resta ni un ápice de mérito al trabajo que se ha realizado. Un trabajo que, además de por su profesionalidad, ha de valorarse al máximo por la implicación de prácticamente toda la ciudad. Se puede decir que el propio espíritu de los patios se ha apoderado de todos los estamentos involucrados, desde quien riega y corta las hojas secas de las macetas hasta quienes han redactado los informes más técnicos de las tipologías arquitectónicas, pasando por las asociaciones de apoyo a los patios y el propio Ayuntamiento, para dar lugar a un logro coral de toda la ciudad en defensa de su patrimonio.

Se ha dicho muchas veces que los patios son el co razón de Córdoba. Pero yo diría aún más: cada cordobés lleva un patio en su corazón. Cuando Vimcorsa ha presentado a la ciudad los proyectos que desarrolla en los patios, he tenido la oportunidad de sentir cómo la gente se acercaba para mostrarme un especial aprecio, entusiasmo y agradecimiento por las iniciativas que se están llevando a cabo. Y creo que, a diferencia de otros monumentos patrimoniales de la ciudad, lo que ocurre con los patios es que no los vemos como una mera herencia histórica que se admira pasivamente, sino que nos sentimos verdaderos protagonistas de su devenir y de la vida que transcurre en ellos.

Cuando la Unesco define lo que es el Patrimonio Cultural Inmaterial parece que está pensando en los patios. Es el patrimonio que "se transmite de generación en generación, que es recreado constantemente por las comunidades en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana, y todo ello compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos y con los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible".

Los patios disfrutan de esa potencialidad que les permite ir reinventándose y adaptándose a la vida de cada nueva generación. Son, probablemente, una de las antigüedades más contemporáneas de Córdoba. Como decía uno de los arquitectos de la Universidad Politécnica de Madrid que está haciendo para Vimcorsa el estudio sobre las casas-patio, ahora se han puesto muy de moda y admiramos como algo novedoso los jardines verticales (como el Puppy de Jeff Koons en el Guggenheim de Bilbao o el jardín de Patrick Blanc en el Caixa Fórum de Madrid), pero ¿acaso no eran ya los patios unos auténticos jardines verticales? Es una prueba de que artistas de renombre internacional han llegado a la misma conclusión que la inteligencia colectiva de cientos y cientos de cordobeses que, a lo largo de décadas, fueron haciendo de su hábitat una obra de arte.

San Juan de Palomares, nº 11, uno de los patios más premiados en toda la historia del concurso y que permanecía cerrado desde hace seis años, cuando murió su última vecina, se va a convertir en modelo de esa facilidad que tienen los patios para enlazar lo mejor del pasado con las posibilidades del presente. Vimcorsa lo ha adquirido para rehabilitar las viviendas y adecuarlas al confort y comodidades del siglo XXI, pero con el compromiso de mantener el patio tal y como lo recordamos en su mejor momento. Porque lo importante de los patios es que somos sujetos activos de su acontecer actual e, independientemente de que tengan un innegable atractivo turístico para esas bandadas de aves de paso que los admiran, constituyen, antes que nada, toda una manera de vida genuinamente cordobesa. Y, hoy, podemos seguir viviendo esa forma de habitar sin renunciar al bienestar de los adelantos de nuestro tiempo. Lo que no debemos perder es ese espíritu que ha hecho posible este importante paso hacia la declaración de los patios como Patrimonio Intangible Cultural. Es más, frente al fatalismo que a veces nos invade, ese es el mismo ánimo que tenemos que adoptar en todos nuestros proyectos de ciudad, porque, tal y como hemos demostrado, somos capaces de estar a la altura no solo del patrimonio que hemos heredado, sino también de lo que podemos aportar las generaciones del siglo XXI. Enhorabuena, Córdoba.

Idiomas