Carlota Álvarez Basso: "Es muy importante el protagonismo de todos los ciudadanos"

FUENTE: ROSA LUQUE. DIARIO CÓRDOBA. 

Se veía lejano, pero el 2016 se nos ha echado encima desde que el pasado día 11 se publicara en el BOE la orden que establece los requisitos para la presentación de las candidaturas españolas a la capitalidad cultural, poniendo fecha, la del 12 de julio del 2010, a la entrega de documentos. Pero no parece que el acelerón de los plazos ponga nerviosa a Carlota Álvarez Basso, la mujer que lleva las riendas de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural con mano firme y tono meloso. Porque esta gallega curtida en la gestión cultural, peleona, locuaz y rápida de reflejos, conserva si no el acento –perdido en sus paseos por el mundo– sí la fortaleza dulce de las matriarcas de su tierra. Y eso que aquí, mirándola a los ojos negros, los taxistas la piropean diciéndole que parece salida de un cuadro de Julio Romero.

–¿Con qué armas afronta Córdoba la cuenta atrás frente a las otras 16 ciudades aspirantes a tan deseado título?

–Yo creo que con el mejor de los ánimos, y con la certeza de tener claro hacia dónde vamos. Córdoba fue la primera en tomar este reto y lo hizo con decisión, por tanto lleva años adelantados. La Oficina de la Capitalidad no sólo ha hecho una labor de comunicación del evento sino que ha llevado a cabo cantidad de estudios que me sirvieron de punto de partida. Sin esa labor de base no estaríamos donde estamos.

–¿En qué cuestiones pone el acento el Ministerio?

–Fundamentalmente en el establecimiento de relaciones culturales con Europa. Y otro apartado importante es el de los ciudadanos, el implicar a todos en el proyecto. Es muy importante su protagonismo.

–Las instituciones han asumido la candidatura como un proyecto compartido, pero quizá el respaldo popular esté más desdibujado, ¿no cree?

–La implicación de los ciudadanos es magnífica. Cuando contacté con las dos asociaciones de patios para que colaboraran en la exposición El patio de mi casa la respuesta fue entusiasta; han tenido que asistir a reuniones y más reuniones, y no hay mayor gesto de generosidad que el abrir sus casas al proyecto. Estoy muy agradecida a la respuesta ciudadana, y segura de que va a seguir siendo así.

–Ya, pero quizá falte todavía sensibilidad hacia las manifestaciones culturales contemporáneas, ¿no? Me refiero a esas ´performances´ en la calle de las que el gran público parece no entender su alcance.

–Es que una cosa es el ciudadano y otra el arte contemporáneo. Y en ese sentido es necesario que los medios de comunicación nos acompañen en el proyecto de la capitalidad y transmitan ese entusiasmo a los ciudadanos. De todas formas, para la actuación de las velas en Capuchinos necesitábamos 200 voluntarios y tuvimos 250. Y la fuente instalada casi todo el verano en el Bulevar gustó tanto como yo había visto que gustaba en Venecia; he visto a madres y niños con bañadores y bolsas de playa que iban todas las noches, y a un adulto que tenía tan cronometrados los chorros que se metía entre ellos y salía seco.

Pronto hará un año de la llegada de Carlota Alvarez Basso a la Fundación, donde, recuerda ahora ante la mesa de su austero despacho en el antiguo Rectorado, le tocó empezar casi de cero. Algo que lejos de intimidar a esta mujer tenaz y trabajadora –un poco quisquillosa también, cuando los asuntos no van al ritmo que quisiera– la animó desde el primer día. "Ya había vivido ese reto antes –admite–. Aquí al menos había unos estatutos y ya era algo, porque en el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo la cosa fue mucho más complicada; tuve que asumir el diseño, la implantación y la inauguración del centro".

¿Cuáles han sido los proyectos más importantes que se han impulsado desde la Fundación este año?

–Han sido cuatro, pensados estratégicamente y patrocinados por los patronos, la delegación municipal del Cultura, la Diputación, la Junta y la UCO. El primero, La ciudad como escenario , pretendía sacar el arte contemporáneo internacional a la calle y promover la participación ciudadana mediante una obra de creación colectiva. En este contexto se situará la actuación de Miquel Barceló y Josef Nadj en las Caballerizas Reales en octubre con su espectáculo Paso Doble , producido por el Festival de Aviñón. También en octubre, El patio de mi casa traerá a artistas como Mona Hatoum, que expuso en la Tate Modern de Londres, o Carlos Garaicoa, que en estos momentos tiene una exposición monográfica en la Bienal de Venecia. Estos artistas vendrán de la mano de Gerardo Mosquera, uno de los comisarios más importantes del mundo, sin temor a exagerar. El concurso 16 Iconos para Córdoba 2016 trata de hacer participar en el proyecto a creadores cordobeses. Por último, a final de año una obra de teatro intentará atraer al público familiar hacia la candidatura a través de la historia de Córdoba.

–La Fundación Córdoba Ciudad Cultural funciona paralelamente a la Oficina Municipal para la Capitalidad, abierta en el 2002. Dígame, ¿no dispersa fuerzas esta bicefalia?

–Sí, quizá de puertas afuera lo parezca. De puertas adentro no, porque Manuel Pérez y yo trabajamos totalmente al alimón. En el día a día esa bicefalia no es tal: él se ocupa más del tema a nivel local y yo lo hago en el plano nacional e internacional, además de encargarme de redactar el dossier de candidatura.

–Con ese ritmo de vida tendrá siempre el equipaje a punto.

–No hay más remedio. Los próximos días estaré en Bruselas, tengo una cita con la Comisión de Cultura, y asisto al Foro de Cultura Europea. En octubre iremos a Polonia a intentar cerrar algunas coproducciones, y en noviembre a Marsella. Queremos demostrar nuestra capacidad de actuar en coproducción.

La Fundación partió de un presupuesto de 150.000 euros, que no son muchos para tan disputada aspiración. Respecto al estado actual de las arcas, que no debe ser precisamente boyante, la gerente se muestra discreta y se limita a relativizar la situación. "Los medios son escasos, como en todas las ciudades en competición –afirma–. Espero que el año que viene, que es realmente definitorio, haya un mayor apoyo para el objetivo prioritario de involucrar a los ciudadanos en el proyecto. Las primeras reuniones con el alcalde han dado resultados a mi juicio preciosos".

–¿Y qué hay de posibles nuevas incorporaciones al patronato y del patrocinio privado?

–Tenemos que volver a retomar ese tema. Ocaña está muy implicado en ello. No creo que sea fácil pero vamos a intentarlo.

–Su nombramiento fue discutido por la oposición municipal, que criticó el proceso de designación y que la persona elegida no fuera cordobesa. ¿Le afectaron estas reticencias?

–No, en absoluto. De hecho José Antonio Nieto vino aquí a conocerme con Rosario Alarcón y tuvimos una charla muy agradable; en todo momento he sentido el apoyo del PP. Creo que hay que despolitizar el tema al máximo, porque sin duda beneficiará a Córdoba desde todos los puntos de vista: desde el económico y desde el punto de vista de la notoriedad de la ciudad.

Cuenta que, aunque pocos meses antes, en mayo, había venido a Córdoba invitada a un almuerzo por los miembros del Equipo 57, descubrirla lentamente le proporcionó "una imagen espectacular". Y es que para esta mujer que se ha movido por los circuitos culturales de casi todo el mundo "Córdoba es una ciudad hermosísima que los cordobeses habéis naturalizado –elogia–, pero si vienes de fuera vas de sorpresa en sorpresa". Y añade que no le preocupa el retraso en los planes de nuevas infraestructuras. "Tienen que estar para el 2016 y estarán", asegura.

–Siendo gallega, andará por la vida enferma de morriña. ¿Cómo la combate?

–No la combato, la tengo toda. Aquí, en Madrid o donde esté. Lo que pasa es que soy una persona muy optimista, muy energética –a veces incluso caigo en el posibilismo–, y además voy con mucha frecuencia a Galicia.

–Su anterior destino como directora de proyectos de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales le permitió, entre otras cosas, tomar el pulso cultural a toda España. ¿Tanto le atrajo el reto de la capitalidad de Córdoba como para dejar un puesto tan sugestivo?

–No, si no lo dejé, me habían cesado tres días antes. Aunque la verdad es que tenía otras ofertas, alguna muy gorda. Fue curioso, estuve dos días en paro. Me cesaron un viernes y me llamaron de Córdoba un lunes, aunque no imaginaba que la elección fuera tan rápida. Tenía ganas de integrarme en un proyecto profesional más reflexivo y menos ejecutivo, y éste de la capitalidad daba el perfil. Me atrajo que fuese un proyecto cultural y a una escala europea. Y, por supuesto, la seria creencia de que Córdoba tiene bastantes posibilidades de ganar.

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