Especial Viajes: Concurso de patios, el clásico de la primavera en Córdoba

www.europapress.es

– ESTA TRADICIÓN DE LA ANTIGUA CAPITAL CALIFAL CUMPLE SU 75 ANIVERSARIO

Situada en un punto estratégico, en las entrañas de Andalucía y arropada por el río Guadalquivir, la ciudad de Córdoba es uno de los destinos más interesantes del sur de la península. Árabe y romana, histórica y monumental, la antigua capital califal guarda en su entramado el esplendor de los años dorados de la dinastía Omeya, un atractivo que en mayo se acrecienta, pues su popular concurso de patios permite disfrutar de la belleza, el colorido y los aromas primaverales de estos auténticos vergeles privados que se encuentran en las casas de sus habitantes. Este año, el concurso promete incluso mucho más pues celebra el 75 aniversario de su creación.

 

Al llegar la primavera la capital cordobesa se llena en todo el sentido de la palabra es muy difícil encontrar plazas hoteleras especialmente en los fines de semana- para disfrutar del espectáculo ornamental de sus patios. Da igual que la visita se desarrolle por la mañana, con el lógico inconveniente del calor, o por la noche cuando se produce una mágica combinación de iluminación y aromas, derivada de los miles de flores olorosas que embellecen estos patios familiares. En esta opción el horario no es un impedimento. Con la  fresca  los patios siguen abiertos, de forma gratuita -aunque se aceptan habitualmente los donativos-, hasta más allá de la medianoche, y se asiste en muchas ocasiones a un improvisado  cuadro flamenco  de música y color, fuera de los circuitos para turistas extranjeros.

Este año algunos patios de los barrios de la Judería, la Axerquía, el Alcázar Viejo, Santa Marina, Costanillas, San Agustín, San Lorenzo, Santiago y San Pedro han abierto al público en el mes de abril para ir  abriendo boca , pero el mayor interés de estas  joyas  populares se concentra entre los días 7 y 18 de mayo cuando se celebra el tradicional concurso. En la edición de 2008 compiten 45 patios  en todo Córdoba existen unos 5.000- que luchan por un premio muy anhelado por todos ellos:  el reconocimiento de la gente . Y es que muchas veces su cuantía metálica no cubre los gastos realizados, ya que los dos primeros premios están retribuidos con 3.600 euros (arquitectura antigua) y 2.400 euros (arquitectura moderna), a los que hay que añadir 2.000 euros por participar. Para los ganadores, el orgullo de tener el  mejor patio o la casa más bella  es lo más importante.

En realidad, esta tradición cordobesa comenzó a organizarse en 1933, por iniciativa del Ayuntamiento de la ciudad, después de algún intento fallido en 1918, pero ha sido desde 1996 cuando ha tomado más fuerza gracias al impulso de la Asociación  Claveles y Gitanillas  (www.patiosdecordoba.es). Leonor Camorra, su presidenta, lucha para que los patios y la organización del concurso sean cada vez más conocidos, tanto por los cordobeses como por los visitantes, y lo está consiguiendo pero no con pocos esfuerzos. La propia presidenta embellece y pinta cada año su patio, de más de 200 metros cuadrados, gastándose unos 1.800 euros para que esté a punto en mayo. Leonor afirma que los cordobeses disfrutan muchísimo de esta tradición popular,  pero lo que ocurre es que cada vez hay menos personas dispuestas a sacrificar parte de su tiempo para dedicarlo a los patios .

Leonor Camorra lo sabe por su propia experiencia. Presentar un patio adornado resulta realmente una tarea muy sacrificada, pues además del esfuerzo que supone embellecerlo el concurso exige que los dueños estén presentes durante el horario de apertura del patio.  Y, claro, las parejas de jóvenes no tienen tiempo para dedicarse a esta tarea por sus trabajos   apunta la presidenta.

Para Rafael Barón, secretario de la asociación organizadora y seguramente la persona que más se afana en la difusión de esta tradición cordobesa,  los patios y la forma de vivir en ellos son el alma de la ciudad, muchos de ellos surgieron a finales del siglo XIX con la llegada de la gente del campo que venia a nuestra ciudad en su etapa de industrialización y convirtieron conventos y casas cerradas en viviendas de vecinos que debían tener un trocito de naturaleza. Comenzaron a plantar macetas con flores olorosas y convirtieron el patio en una auténtica sala de estar para la familia donde realmente se vivía casi todo el año. Y así surgió el concurso  Por el pique sano de los vecinos que querían tener la casa y el patio más bonitos. El Ayuntamiento lo entendió así y creó una fiesta en torno a esta tradición .

Hoy, los patios están en la lista de espera de la UNESCO para ser elegidos  Patrimonio Intangible de la Humanidad , galardón que se concede a  representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas transmitidos de generación en generación que infunden un sentimiento de identidad . La petición del Ayuntamiento cordobés sigue su curso para unirse al  Misterio de Elche  y  La Patum  de la localidad barcelonesa de Berga, las dos únicas tradiciones populares españolas que figuran en este ranking de la organización mundial.

 

 

Idiomas