FUENTE: A. H. / J. P. ABC CÓRDOBA.

La aceptación ayer de la Fiesta de los Patios de Córdoba como una de las tradiciones españolas que aspiran a ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad despertó esperanzas y miedos en la ciudad que la acoge.

Las primeras tomaron cuerpo en los representantes del sector turístico, que ven en la posible designación una inmejorable oportunidad de promoción internacional y un nuevo y pontentísimo reclamo de cara al visitante.

Esto es, precisamente, lo que temen desde otros sectores, en los que se advierte del peligro que para la tradición supondría un turismo incontrolado y en masa como el que cada vez más soportan los patios.

En palabras del gerente de Hostecor, Antonio Álvarez, habría que saber manejar la oportunidad para que influya en las pernoctaciones.

En la misma línea se expresa el presidente de las Agencias de Viaje de la provincia, Rafael Benavente, quien no duda que la candidatura triunfará ante la Unesco y cree necesario emprender una «promoción masiva» por parte de touroperadores, empresarios y Administraciones.

Todo ello debería estar coordinado, a decir de Hostecor o de la Federación de Comercio de Córdoba, cuyo presidente, Rafael Bados, apuntó a la necesidad de «diseñar una estrategia con el objetivo de que podamos aprovechar la afluencia de público que habrá en la ciudad».

La expectación ante el revulsivo que supondría la tercera declaración de Patrimonio de la Humanidad en la ciudad -en este caso de un bien intangible- se reduce en boca de Luis Rodríguez-Morcillo, investigador del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA). El análisis que hace este experto sociólogo no pasa por alto el perjuicio que un número mayor de turistas en los patios podría tener en la celebración. «Obtener un repunte económico a base de vaciar de contenidos la fiesta no creo que tenga mucho futuro», asevera Rodríguez-Morcillo, quien teme que «el folclore autóctono quede marginado» cuando es la esencia que llevará a los Patios ante la Unesco.

Pese a todo, este experto alaba la oportunidad para los dueños de las casas de lograr mayores recursos para conservar sus viviendas y con ellas la tradición, aspecto en el que pone el énfasis Víctor Fernández, uno de los miembros de la directiva de Icomos, órgano asesor de la Unesco en España.

Para él, la importancia de todo este asunto radica en el reconocimiento del sistema de vida comunitario que existía en los patios y aún en algunos casos. De ahí que espera que «no se vea como una nueva marca turística», sin más, de la ciudad.

El trabajo hecho y por hacer

En cualquier caso, Fernández se felicitó por que los Patios pasaran ayer la primera criba. De la misma forma se expresaron los representantes del PP y del PSOE en el Ayuntamiento.

Tanto para el portavoz popular, José Antonio Nieto, como para la viceportavoz de los socialistas, María de los Ángeles Luna, los Patios reúnen los requisitos para que la Unesco los premie con la distinción deseada.

Para llegar a ella, Nieto animó a «sumar esfuerzos y trabajar intensamente de cara a ese objetivo», como Luna indicó que el Ayuntamiento ha hecho hasta ahora junto a los propietarios de los patios.

Éstos no disimulaban ayer su alegría ante la noticia que llegaba desde Palma de Mallorca. La presidenta de la Asociación Claveles y Gitanillas, Leonor Camorra, reconoció que «se ha dado un gran paso para salvaguardar este patrimonio y que no se pierda».

Por su parte, el presidente de la Asociación de Amigos de los Patios, Miguel Ángel Roldán, también se congratuló por la noticia, aunque mostró su sorpresa ante el hecho de que el Ministerio de Cultura vaya a presentar varias candidaturas. Pese a todo, se mostró convencido de que la cordobesa «tiene bastantes posibilidades».

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