El incremento de la población de Córdoba, consecuencia del éxodo rural, obligó a dar solución a la incesante demanda de vivienda, que fue absorbida en la ciudad con la creación de casas de vecinos.

FUENTE: V. DE LARRIVA Y F. RIOBOO. DIARIO CÓRDOBA 09/12/2012

Para hablar de la arquitectura de nuestros patios es preciso diferenciar la arquitectura edilicia, ese rico patrimonio edificado tanto monumental como popular, de la arquitectura de la Fiesta de los Patios, como hábitat de este hecho festivo que identifica a Córdoba. Ambas lo comparten todo, su historia y sus inmuebles, serían lo mismo si no diferenciáramos los aspectos inmateriales, que el hecho festivo, la convivencia vecinal y otras connotaciones de la naturaleza, se aportan para identificar la imagen de Córdoba con la de sus patios.

La primera pregunta que surge es identificar el origen de los patios y el porqué de su importancia. En este sentido es la Córdoba musulmana la artífice y la que, cambiando radicalmente la romana, permanece en el tiempo. La herencia musulmana nos deja su concepción privada de la vida familiar en torno al interior y, de mayor trascendencia aún, la estructura urbanística heredada de grandes manzanas que va forzando a un entramado parcelario interior y que a grandes rasgos, tras múltiples operaciones de renovación urbana desde el renacimiento hasta hoy, sigue permaneciendo. En este contexto, el patio no es una elección, es una necesidad, que le hace ser el instrumento básico de la arquitectura en nuestro casco antiguo, hasta tal punto que nos ha motivado a decir que la verdadera fachada de Córdoba se encuentra en la de sus patios.

Abordar en estas líneas el tema propuesto es un objetivo imposible. Córdoba es un gran patio, diverso y rico en su arquitectura como legado del devenir de su historia. Pero, también, este patrimonio va a ir evolucionando, adaptándose a los nuevos usos, con una voluntad de permanencia en el tiempo que le añade una complejidad a su comprensión. Así, podemos preguntarnos: ¿por qué nos encontramos en el mismo patio con una fachada mudéjar y con otra barroca? ¿por qué un mismo edificio tiene un patio renacentista y otro popular? ¿cómo este gran palacio llegó a ser casa de vecinos? ¿qué hace el claustro de un antiguo convento en el patio de una casa?

Parece oportuno hacer algo de historia de la arquitectura del patio. Tras la reconquista, durante la etapa gótica y hasta bien entrado el renacimiento, se desarrolla una profusa construcción del mudéjar. El patio mudéjar se funde en su origen islámico para reinterpretarse y evolucionar durante más de tres siglos sin perder ese carácter que lo identifica: en la utilización de materiales, primero reutilizando columnas y capiteles de acarreo para continuar empleando el ladrillo; en la forma de sus arcos siempre recercados con alfiz. El patio renacentista cuadrangular, amplio, formalizado por galerías en sus cuatro lados, arcos de medio punto en planta baja y rebajados en la primera, dará pronto paso al patio barroco con notable repercusión en Córdoba, contribuyendo al cambio de imagen de nuestros patios tanto en lo monumental como en la arquitectura popular, e iniciando una nueva relación de conexión y relación visual del patio con la calle. Desde principios del siglo XIX a mediados del XX, se desarrolla la vivienda unifamiliar, propia de la clase media burguesa, los patios son de menor tamaño, los anteriores pórticos de arcos se sustituirán por soluciones adinteladas de columnas de piedra y vigas de madera, que evolucionan a columnas de fundición y vigas de acero. En planta baja se crea en un único espacio y en planta primera las galerías sirven para la distribución e iluminación de las dependencias. Este modelo de patio tiene una repercusión, presentando una imagen conocida en nuestro caserío. Por último, sólo mencionar las actuaciones que reproducen los estilos del pasado, especialmente el neomudéjar y el neobarroco de finales del siglo XIX y principios del XX.

Esta es la base arquitectónica de una historia compleja y rica de Córdoba, en un Casco Histórico muy extenso como es el nuestro.

El lector podrá preguntarse cómo es la arquitectura de nuestra Fiesta de los Patios y en su respuesta nos debemos situar en el origen mismo de su nacimiento. El incremento de la población de Córdoba, consecuencia de la emigración campo ciudad, obliga a dar solución a la incesante demanda de vivienda, que es absorbida en la ciudad con la creación de casas de vecinos, de dos formas bien diferenciadas: mediante la adaptación de inmuebles y con la construcción de promociones de nueva planta para tal finalidad.

La adaptación de inmuebles a casas de vecinos creará espacios de gran belleza, porque la adecuación al nuevo uso realizará cambios en la forma en que se percibe la arquitectura preexistente, que ya de por sí tiene un gran interés. Como modificación innovadora se crea la necesidad de unir en planta baja todos los patios del inmueble, realizando conexiones entre ellos. Recorrido que servirá como espacio colectivo para el nuevo uso, facilitará el acceso y distribución de las nuevas unidades residenciales, normalmente dos habitaciones, se ubican las actividades colectivas –cocinas, lavaderos, aseos– y será el lugar de convivencia obligado de vecindad.

Pero también este cambio de uso precisará de la construcción de escaleras exteriores para algún acceso a la planta alta, la construcción de tabicados que incrementen el espacio útil, los cobertizos o añadidos. Son todas estas nuevas cosas, que se incorporan en la arquitectura preexistente, las que definen la belleza de nuestros patios que más nos caracterizan. Es la "no arquitectura" la que adecua al nuevo uso vecinal, dándole gran belleza plástica, que identifica a nuestros patios y, a la vez, nos diferencia del resto.

Pero pasemos a esos otros patios de casas de vecinos de nueva construcción, lo que supondrá una nueva innovación en la historia del patio. Son las promociones de principios del XX de viviendas en alquiler, que utilizan normalmente grandes parcelas interiores del casco urbano, la nueva construcción permite una organización espacial y funcional más acorde al uso colectivo, disponiendo de patios más amplios y alargados; es aquí donde surge el patio calle, de gran plasticidad en su relación con la jardinería que lo complementa y el lugar de convivencia vecinal.

Hoy los nuevos patios con su arquitectura se incorporan a la Fiesta, con la vitalidad y el esfuerzo de sus propietarios. Predominan en la actualidad los patios de vivienda unifamiliar, unos de nueva planta, otros procedentes de rehabilitación de edificios antiguos. También participan comunidades de vivienda plurifamiliar de nueva construcción, lo que nos hace reflexionar que la experiencia de vida en torno al patio no es algo arcaico ni anclado en el pasado, sino que tiene presente y futuro. Esta declaración de la Fiesta de los Patios como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad es el mejor reconocimiento para valorar nuestra tradicional forma de vida y convivencia en torno al patio, especialmente de nuestras casas de vecindad, cuidemos de este patrimonio con su rehabilitación, ya que forma parte de un importante potencial de futuro para la ciudad.

 

* Autores del libro ‘Córdoba Interior. La vida desde el patio’

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