FUENTE: RAFAEL A. AGUILAR. ABC CÓRDOBA.

La puesta en marcha de una empresa para gestionar los patios tradicionales de la ciudad y explotar su filón turístico durante todo el año -y no sólo en primavera- tendrá que esperar a que amaine la tormenta financiera. La Asociación Claveles y Gitanillas, que agrupa a la mayoría de los dueños de las casas con estas estancias tradicionales que se presentan a concurso, lleva más de un año llamando a las puertas de las instituciones públicas y de las principales empresas de la ciudad para que apoyen la creación de una compañía que gestione los patios, pero por el momento no ha obtenido respuesta de ninguna de las instancias a las que ha acudido, según confirmó ayer a este periódico la presidenta de la asociación, Leonor Camorra.

La crisis como argumento La crisis ha sido una de las excusas más recurrentes de las administraciones y de las firmas privadas para no dar una respuesta financiera a una iniciativa que, la pasada primavera, fue acogida en la ciudad como la gran esperanza de la manifestación popular más singular de la capital.

La idea de fundar una entidad que gestionara los patios de acuerdo a un criterio de rentabilidad económica partió de un grupo de alumnos de último curso de ETEA, que defendió un proyecto académico con este fin en la asignatura Creación de Empresas, perteneciente al quinto curso de Administración y Dirección de Empresas. Claveles y Gitanillas hizo suya la idea en cuanto se la presentaron los universitarios.

Eduardo Villaseca, tutor de los estudiantes y responsable de la Corporación Económica de la Universidad de Córdoba (UCO), aplaudió el planteamiento de sus alumnos y respaldó la viabilidad de la propuesta. En esencia consistía en explotar la fiesta de los patios de manera que sus ganancias repercutieran en los dueños de estas estancias. Para ello, los estudiantes proponían visitas guiadas a los patios todo el año, además de venta de recuerdos y la organización de eventos empresariales en los espacios al aire libre de las casas del casco histórico.

Pero por el momento, ni el Ayuntamiento ni la Diputación ni la Junta de Andalucía han mostrado su disposición a aportar la suma económica necesaria para que la empresa eche a andar, que tal y como suscribió Leonor Camorra no superaría los 12.000 euros. «Es verdad que ninguna institución nos ha cerrado la puerta, pero también que ninguna se ha decidido durante el año que ha pasado», puntualizó la presidenta de Claveles y Gitanillas. Otro de sus directivos, Rafael Barón, destacó que es muy frecuente que operadores turísticos de la Costa del Sol o de Cataluña, entre otros enclaves, se dirijan a la asociación para interesarse por visitar los patios en meses de otoño, invierno o verano, cuando no están abiertos. «Tenemos que decirles que no pueden venir», lamentó Barón, que confirmó con sus palabras que los patios son un buen reclamo turístico pero que está infrautilizado. El proyecto de los alumnos de ETEA prevé que la empresa de gestión de patios pueda obtener beneficios a partir del cuarto año de funcionamiento, de forma que en el quinto serían de 45.000 euros netos.

La compañía nacería con una infraestructura mínima, ya que sólo haría falta alquilar un local en la Judería y se contrataría a un gerente y a un secretario. Además, la sociedad turística se nutriría de otros quince profesionales más, subcontratados todos ellos. Entre este personal se encontrarían especialistas en cátering, en la guía de visitas y en la distribución de publicidad promocionar de la compañía.

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