Un «patrimonio» algo desprotegido La Unesco exige para inscribir un bien que antes se proteja adecuadamente por su Estado. El polémico informe evidencia lo que no se ha hecho con Los Patios.

FUENTE: M. P. A. / ABC CÓRDOBA Día 29/10/2011

Uno de los cuatro reparos del órgano subsidiario del Comité Intergubernamental de Salvaguarda del Patrimonio Mundial hecho al Festival de los Patios y que más ha podido escocer es la sensación de que un activo, una fiesta y un tesoro humano como éste perviva más desnudo de lo que pensamos en cuanto a su protección patrimonial, a su propia salvaguarda, una de las esencias del trabajo de la Unesco con los bienes materiales e inmateriales.

El informe del comité técnico preparatorio de la sesión que dará su último veredicto a las 49 candidaturas de todo el mundo que aspira al título de Patrimonio Inmaterial, avanzado por ABC, era muy claro al respecto. «No parece estar incluido en algún inventario como exigen los artículos 11 y 12 de la Convención», la base normativa de la Unesco. Un inventario relacionado además con la filosofía de los bienes inmateriales.

La comparecencia de ayer del alcalde y el planteamiento común de todas las Administraciones en pro de resolver este «contratiempo serio» ratifica la importancia del citado reparo, pues obliga a contrarreloj a confeccionar y repasar un traje de protección para Los Patios del que hasta el momento parecía carecer. ¿Y por qué no se ha hecho nada al respecto…?

Los Estados miembros de la Unesco están obligados en la medida de lo posible a elevar con frecuencia a esta institución listados de bienes protegidos. Digamos que sería como un requisito previo para poder aspirar a algún grado protector mundial. Si un bien no aparece en algunos de esos listados, pierde muchas opciones aunque no se ponga en tela de juicio su valor universal —cita textualmente la propia Convención en su artículo 12—. Estamos ante una cuestión de forma y procedimiento, más que de fondo. Pocos pueden discutir el valor de estos recintos.

 La fiesta de Los Patios debería haber estado inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz en su categoría de Actividad de Interés Etnológico. En ese listado la Junta de Andalucía tiene hoy a 36 bienes de Málaga, Huelva y Sevilla registrados (los verdiales, por ejemplo). Esa inscripción podría haberse hecho de oficio por la propia Consejería de Cultura, que lleva años trabajando con el dossier de Córdoba. Así lo recoge la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía. Esta norma define el bien de «interés etnológico» como «aquellos parajes, espacios, construcciones o instalaciones vinculados a formas de vida, cultura, actividades y modos de producción propios de Andalucía». Y, por otro lado, en su artículo 9 deja claro que la Junta, bien de oficio o bien a instancias de «cualquier persona física o jurídica» puede incoar el procedimiento respectivo para inscribir este tipo de bienes. El último tramitado (la Danza de los Sirochos en Huelva), en abril de 2011, tardó un año apenas en recorrer todo este proceso burocrático.

¿Normas insuficientes?

La pregunta sale sola: si así es el mecanismo, ¿por qué no se ha prestado más protección o la debida a Los Patios…? Las claves que ayer mismo se manejaban en el Ayuntamiento tras el encuentro de Nieto y Paulino Plata con la ministra de Cultura Ángeles González-Sinde, pasan por usar la protección material que encierra el Plan Especial de Protección del Casco para esta tipología constructiva, las llamadas casas-patio, así como el valor de estos recintos incluidos en la zona geográfica que la Unesco ya protegió en 1994 (casi todos en San Basilio y alguno en la Judería). Pero, en el fondo, se trata de protecciones materiales, es decir, normas que velan por la edificación en sí y sin que se ahonde en los otros valores (quizás tanto o más importantes que los primeros) que hacen de Los Patios una forma de vida.

Una última espita abierta, en este sentido, es el llamado Atlas del Patrimonio Inmaterial de Andalucía. La Junta propuso ayer iniciar el registro de Los Patios en este inventario que empezó a elaborarse en 2008 para reforzar el contrainforme que se presentará para salvar la candidatura cordobesa. La realización de este atlas está programado en cuatro fases que, según la propia información que dispensa la Consejería de Cultura, concluirán en 2012. Es en la tercera fase, fijada en 2011, donde estaba previsto abordar las grandes áreas metropolitanas para diagnosticar qué elementos son susceptibles de estar dentro de este programa que pretende elevarse además a la Unesco.

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