FUENTE: Á. R. EL DÍA DE CÓRDOBA.

 

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Entre las estadísticas del desempleo, la caída de la venta de viviendas, las trifulcas políticas de todos los días, los desencuentros institucionales y las manifestaciones diarias, en 2012 llegó una noticia que ayudó a subir los ánimos de los cordobeses y a aumentar la confianza: la declaración de la Fiesta de los Patios como Patrimonio Mundial Inmaterial por parte de la Unesco.

El reconocimiento se produjo el 6 de diciembre, en pleno puente de la Inmaculada, y ayudó a recuperarse del varapalo recibido en la competición para convertir Córdoba en Capital Europea de la Cultura en 2016. Eliminado ya el sentimiento de inferioridad, las instituciones fueron unánimes al celebrar que lo logrado es fruto del trabajo conjunto y, sobre todo, un galardón al trabajo de los vecinos, verdaderos impulsores de una fiesta que es el alma de la primavera cordobesa.

Córdoba se convertía así en una ciudad triplemente obsequiada por la Unesco -por la Mezquita-Catedral, el Casco Histórico y la Fiesta de los Patios-, lo que no hace sino confirmar que el futuro de la ciudad estará ligado indiscutiblemente al turismo. El alcalde, José Antonio Nieto, ya avanzó el mismo día 6 de diciembre que el Consistorio baraja algunas iniciativas para explotar el tirón de los Patios, como por ejemplo abrirlos en las noches de verano. Esto tiene, sin embargo, una dificultad añadida por la singularidad del producto: viviendas particulares en las que, ahí se encuentra su riqueza, los vecinos desarrollan su día a día.

La declaración de los Patios como Patrimonio de la Humanidad es una lección de optimismo, pero obliga a poner sobre la mesa algunos problemas cada vez más acuciantes, como las aglomeraciones crecientes en el barrio de San Basilio; la necesidad de que se produzca un relevo generacional en el cuidado o el cada vez menor número de recintos históricos que se presentan al conjunto. Todo ello, unido a la necesidad apuntada por las dos asociaciones existentes -Claveles y Gitanillas y Amigos de los Patios- de que el empresariado, el principal beneficiario del boom turístico que cada mes de mayo causa esta tradición, se implique más.

No ha sido fácil el camino andado. Fue en 2004 cuando el Ayuntamiento comenzó a hablar de hacer esta petición a la Unesco, pero no fue hasta marzo de 2007 cuando la idea tomó realmente forma con una comisión técnica en el Área de Presidencia del Ayuntamiento, con Rosa Aguilar al frente de la Alcaldía. Esta comisión se encargó de elaborar todo el expediente durante los dos años posteriores. La candidatura estaba lista en noviembre de 2011, pero finalmente se retiró por los reparos puestos por los expertos.

El foco se gira ahora hacia Medina Azahara. La Junta apuesta desde hace años por la redacción de una candidatura, esta sí, como Patrimonio de la Humanidad de carácter material. Son varios los yacimientos arqueológicos españoles que forman parte de la lista de Naciones Unidas como bienes culturales de interés global y representantes de la Unesco que visitaron la ciudad palatina en 2009 animaron a dar un paso adelante.

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