ANTONIO HURTADO, SENADOR

"Los patios forman parte de nuestro ADN cordobés", una ocurrente y acertada frase de la periodista Irina Marzo. Como parte de nosotros que son, es nuestra responsabilidad preservarlos y conservarlos. Han sido personas anónimas, mayoritariamente mujeres, quienes han dedicado mucho tiempo, cariño y trabajo a este patrimonio único y a esta tradición popular.

Recuerdo de pequeño a mi vecina Felisa que le dedicaba gran parte del día a su patio y a sus flores. Felisa siempre le decía a mi madre que "las flores son damas a quien servir".

Hay muchas Felisas en Córdoba y gracias a su esfuerzo los patios siguen siendo una tradición que pervive.

Los patios en Córdoba forman parte de nuestra identidad. En ellos se conjugan en perfecta armonía, la arquitectura, las costumbres y las tradiciones, con una belleza tan especial y singular que merecen la admiración de todos quienes los visitan.

Los patios son también una necesidad para pasar las tórridas noches de verano, conversando tranquilamente con la familia, oliendo a jazmín, dama de noche y azahar, y disfrutando del frescor del agua que ha servido de riego a las plantas, entre un colorido vivo y variado, cual cuadro impresionista pintado en un lienzo de cal.

Los cordobeses y todos aquellos que conocen nuestros patios sabemos que son únicos en el mundo, y creemos que son merecedores de la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Esta declaración significa un reconocimiento a su excelencia, lo que va unido a las garantías de su preservación en el futuro.

También desde Córdoba queremos, aún más, exhibirlos y ofrecerlos al mundo. Los patios cordobeses son un importante atractivo turístico y un importante activo para conseguir la Capitalidad Europea de la Cultura en el 2016.

En un mundo tan convulso, nuestros patios hablan de convivencia en paz, respeto al medio ambiente, naturaleza, armonía, belleza, austeridad y equilibrio. Entrañan un conjunto amplio de saberes, culturas y tradiciones populares.

El arte de la jardinería y la ornamentación floral, el consumo limitado del agua, los aromas de las flores, la dieta mediterránea, la tertulia, la poesía, el flamenco, el placentero hedonismo del frescor a la caída de la tarde, y muchas más sensaciones y sutilezas que sólo en Córdoba podemos disfrutar.

Recientemente todos los representantes del pueblo español, en el Senado, hemos apoyado de forma unánime esta declaración de Patrimonio Universal para los patios cordobeses.

Me correspondió a mí tomar esta iniciativa, y la hice en homenaje a todas esas Felisas , personas anónimas que con tanto mimo, cuidado y esfuerzo han mantenido este enorme patrimonio. Y en homenaje a un gran cordobés, enamorado de nuestros patios, Manuel Garrido Moreno, quien durante 33 años de su vida estuvo defendiendo y luchando por los valores de los patios cordobeses y por compartir con el mundo su disfrute.

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