Los patios conservan el carisma de la ciudad"

Esta artista nacida en León enumera los requisitos que debe reunir un patio cordobés: agua, gitanillas y un cítricol distinciones María Luisa García ha conseguido varios accésit y menciones de honor en el concurso municipal.

Ángel Robles. EL DÍA DE CÓRDOBA.

María Luisa García, una ceramista nacida en León, se mueve entre las gitanillas, las fucsias y las hortensias con la misma destreza que si hubiera crecido en el barrio de San Basilio. "Mi madre me ayuda muchísimo y es la que me ha creado el amor por las plantas", dice esta leonesa que cada año participa en el concurso popular con su recinto de la calle Maese Luis, 22. "El patio requiere muchísimo trabajo durante todo el año, pero es satisfactorio. Hay que preparar los tiestos, abonar, replantar…", describe esta ceramista que enumera los tres requisitos que debe tener todo patio cordobés: gitanillas, agua y algún cítrico. El rasgo distintivo de su patio, de hecho, es un limonero en espaldera, conseguido "gracias a una técnica que ya practicaban los árabes".

 

García llegó a Córdoba por casualidad. Nacida en la ciudad de León, pasó su niñez en una localidad situada en las estribaciones de los Picos de Europa y, cuando tenía 8 años, su familia se traslado a Portugalete, un municipio del Gran Bilbao. Allí estudió Bachillerato y, con 19 años, otra mudanza familiar por asuntos laborales la trajo a Córdoba. "Al principio me costó adaptarme porque era la edad en que empiezas a vivir y en Bilbao tenía mis amigos", recuerda ahora "sin sentir añoranza" de lo que se dejó en el Norte.

En la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba se especializó en cerámica de la mano de artistas como Hisae Yanase, Povedano o Paso Salido y en la calle Marroquíes abrió su primer taller. Luego se embarcó en una experiencia empresarial basada en la cerámica de vanguardia, pero la propuesta no funcionó. Y, hace más de una década, se trasladó a la vivienda de la calle Maese Luis. Las creaciones que han salido de ese escenario de gitanillas y colores pueden contemplarse en murales ubicados en el Coso de los Califas, en el Círculo de la Amistad e incluso en La Corredera. "Los patios conservan el carisma de la ciudad. En Bilbao, donde se ha perdido la tranquilidad que aquí se respira, no hay nada que se le parezca", distingue.

La primera visita de García a Córdoba fue con 13 años, durante un viaje a la costa. "La ciudad nos dejó muy buena impresión, aunque en aquel momento no se nos pasaba por la cabeza que podríamos acabar aquí", recuerda. Cuando se asentó definitivamente en Córdoba, empezó a descubrir una ciudad más allá de la Mezquita y el Alcázar: "Lo que más me llamó la atención desde el principio fueron los patios. Los primeros que vi estaban en la Judería y transmitían una vida familiar que ahora es difícil de encontrar en cualquier otro lugar", dice García.

"Quien quiera viajar a Córdoba, aparte de lo que aparece en las guías, debería pasear por el Casco Histórico -propone la artista-, que pruebe a meterse en todos los rincones, en los patios, que camine de día y de noche, porque descubrirá aspectos diferentes", aconseja. De su León natal, aparte de la capital -"una ciudad pequeña y muy monumental"-, recomienda una visita al Valle del Silencio y a los parajes de Hoces de Vegacervera, una zona montañosa todavía virgen de turismo.

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