FUENTE: RAMIRO GARCÍA VILA. EL DÍA DE CÓRDOBA.

Cuando esta opinión, salga a la luz pública, probablemente sepamos, con más detalle, si la ciudad de Córdoba tiene posibilidades de alcanzar el codiciado título de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Digo que es probable porque, mientras elaboro la publicación, nuestros… responsables de la cosa pública local tratan de conseguir, ante los foros con capacidad de decisión, en Palma de Mallorca, que Los Patios de Córdoba sean incluidos en una lista de aspirantes al susodicho galardón.

Ojalá prospere la pretensión. Sencillamente, porque creo que Los Patios merecen el reconocimiento -y la protección- internacional, entre otras, por las razones que me propongo indicar.

El Drae atribuye al término patio la siguiente acepción: "1. m. Espacio cerrado con paredes o galerías, que en las casas y otros edificios se suele dejar al descubierto".

Pero, cuando en Córdoba nos referimos a Los Patios, no incluimos en el término únicamente a los patios existentes en la ciudad, ni a únicamente a los "espacios" arquitectónicos de las casas que han quedado al descubierto. Ni tampoco aludimos solamente a unas fiestas populares, de unas características peculiares, famosas en el mundo entero, con muchos años de historia. Cuando nos referimos a Los Patios -que prefiero concluir con el atributo "cordobeses", mejor que con el sustantivo determinante "de Córdoba"- nos referimos a una pluralidad de elementos de extraordinaria complejidad y relevancia, a mi juicio.

Esquemáticamente:

Donde quiera que se ubique un Patio Cordobés -que no un patio de Córdoba- allí se encuentra acumulado, como mínimo, un interminable caudal de arte: la colocación de las plantas y demás elementos ornamentos no es fruto de la generación espontánea, irreflexiva; sino de un trabajo meticuloso y de una experiencia transmitida de generación en generación hasta nuestros días. Además, Los Patios Cordobeses, constituyen unos auténticos "jardines" o tesoros botánicos en los que el exquisito cuidado de las plantas no está encomendado a técnicos agrónomos, sino que es obra de los vecinos, en especial de las amas de casa.

Pero, lo que resulta más digno de ser loado es la tolerancia que preside la relación entre los vecinos encargados de su conservación. El exceso de convivencia, poco o nada favorecedor del entendimiento, no constituye nunca un obstáculo que repercuta negativamente en la conservación y continuidad de Los Patios. Más bien sucede lo contrario. Es por ello que esperamos, y deseamos, que estas virtudes -en peligro de extinción- reciban el reconocimiento a través de Los Patios Cordobeses. Y, en consecuencia, le sea otorgada la consideración Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Se la merece.

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