FUENTE: ANTONIO Gil. DIARIO CÓRDOBA.

Los patios cordobeses van iluminar este año, con especial entusiasmo, la Navidad, a la espera de ese gran destello que nos llegue de la Unesco, declarándolos e incluyéndolos en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. No hay que hacer drama del retraso sino preparar con ilusión el futuro y, sobre todo, con rigor. No olvidemos que la Mezquita-Catedral, con lo que representa, tardó once años en ser declarada Patrimonio de la Humanidad, y el casco histórico de Córdoba, veintiuno. Ubeda y Baeza fueron rechazadas en su primer intento y debieron repetir candidatura para ser incluidas en la lista de ciudadades Patrimonio de la Humanidad. Cuando se trata de alcanzar una distinción de este tipo, que es para siempre, hay que saber valorar los tiempos.

Como todos sabemos, el comité de la Unesco, reunido en Bali, no incluyó la Fiesta de los Patios de Córdoba en la deseada lista, sin que podamos hablar de rechazo propiamente dicho, ya que ha tenido en cuenta parte de los argumentos presentados, permitiéndonos ampliarlos, para debatirlos de nuevo en noviembre del 2012. Los puntos débiles que la Unesco ha detectado en el dossier cordobés son: la falta de una distinción clara entre los material (Patios) e inmaterial (Fiesta); la ausencia de una protección jurídica frente a la Fiesta; y la no visibilidad de cómo la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad podría beneficiarle. Estos defectos y algunos más habían sido ya señalados en octubre, en el duro informe del órgano subsidiario de la Unesco sobre el dossier presentado por el Ayuntamiento en el 2010. No existían antecedentes de que con este informe en contra, se pudiera obtener la distinción. Por tanto, siendo objetivos, debemos entender el aplazamiento de la decisión a un año, como relativo éxito y no como fracaso.

Es el momento de asumir que en marzo se debe presentar un nuevo dossier, teniendo en cuenta las exigencias de la Unesco y corrigiendo las debilidades del anterior. El actual gobierno municipal –que nada tuvo que ver con el dossier rechazado– deberá reiniciar los trabajos, contando con los mejores técnicos posibles, con el consenso de las cuatro fuerzas políticas y las asociaciones de propietarios de los patios, así como con la parte que le corresponde a la Junta –justificar la protección legal de la Fiesta–, y al Ministerio de Cultura –guiar este camino y, llegado el momento, defender ante la Unesco, el deseo y los argumentos de Córdoba–, para lograr el objetivo soñado.

Mientras tanto, en estos dias, aumentan los patios que se disponen para abrir sus puertas en Navidad y mostrar a los visitantes la belleza de sus recintos, –paisajes cargados de historia y de vivencias humanas–, con el aire navideño empapando el ambiente y recreándolo festivamente. De fondo, la música y la degustación de dulces.

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