FUENTE: R. AGUILAR / J. PRIETO. ABC CÓRDOBA.

El impulso indudable que le ha dado el Ayuntamiento a la fiesta de los Patios a través de la compra de algunos recintos tradicionales para su conservación -el caso más señero es el del número 11 de San Juan de Palomares- y la apuesta por que esta manifestación popular tan arraigada adquiera el rango de Patrimonio Intangible de la Humanidad de la Unesco choca con la parálisis de dos proyectos que estaban llamados a robustecer esta apuesta cultural y turística. Porque hasta la fecha no hay noticia alguna de la creación de una fundación para promocionar los patios uniendo los recursos públicos y de las empresas privadas que el Consistorio anunció en marzo de 2007, días después de la aprobación por unanimidad en el Pleno del Consistorio una moción para alumbrar una comisión técnica encaminada a solicitar a la Unesco la ya citada declaración patrimonial. Esta comisión sí está en marcha.

La segunda iniciativa que espera salir del cajón del olvido es la formación de una empresa que, bajo el paraguas institucional pero nutriéndose en buena medida de recursos privados, tratase de convertir a las casas que abren sus puertas en mayo en un negocio rentable que pudiera ser explotado durante todo el año y no sólo en primavera. Esta idea partió de la Asociación Claveles y Gitanillas, una de las dos que se ocupan de promocionar los patios, y fue desarrollada por un grupo de alumnos de ETEA.

Vayamos por partes. El propio concejal de Ferias y Festejos, Marcelino Ferrero, ha reconocido esta semana que no sabe «nada» de la Fundación que se planteó en 2007. A preguntas de este periódico, el veterano edil se escudó en que «lo que sí existe es un plan de apoyo municipal a los patios en el que puede colaborar cualquier institución que lo desee». Pero de la Fundación, nada de nada. 

La propuesta, que abanderó y de la que se hizo responsable el fallecido José Luis Villegas, era tenía por objetivo «dignificar un patrimonio que más allá del inmueble y que tiene que ver con los usos y tradiciones de los vecinos», subrayaba en marzo de 2007 Villegas a este periódico. El ex concejal resaltaba también que era imprescindible que en la Fundación se integraran entidades como Cajasur y Hostecor. Entre los cometidos previstos para tal Fundación estaba la compra de casas emblemáticas en la tradición de los patios y que se habían abandonado. El propio Villegas citaba el caso del número 11 de San Juan de Palomares, sobre el que, en descargo del Ayuntamiento, es preciso recalcar que la empresa municipal de vivienda (Vimcorsa) ha adquirido para su conservación.

Como queda dicho, la idea de la Fundación surgió tras la aprobación en el Pleno de una comisión técnica para tramitar el expediente de declaración patrimonial a la Unesco. En el acuerdo municipal, rubricado por los tres grupos políticos, no se cita a la Fundación, sino al alumbramiento de la comisión, que está integrada además de por Vimcorsa, por el Instituto de Gestión Medioambiental (Ingema), por técnicos de la Gerencia de Urbanismo y por representantes de las dos asociaciones de propietarios, que son los Amigos de los Patios y Claveles y Gitanillas.

Sin respuesta.

Igual de inédita que la fundación se encuentra la empresa que planeaba esta última entidad. La Asociación Claveles y Gitanillas, que agrupa a la mayoría de los dueños de las casas con estas estancias tradicionales que se presentan a concurso, lleva más de dos años llamando a las puertas de las instituciones públicas y de las principales empresas de la ciudad para que apoyen la creación de una compañía que gestione los patios, pero por el momento no ha obtenido respuestas positivas. La crisis económica ha sido una de las excusas más recurrentes de las administraciones y de las firmas privadas para no dar una respuesta financieraauna iniciativa que, en la primavera de hace dos años, fue acogida en la ciudad como la gran esperanza de la manifestación popular más singular de la capital.

La idea de fundar una entidad que gestionara los patios de acuerdo a un criterio de rentabilidad económica partió de un grupo de alumnos de último curso de ETEA. Pero por el momento, ni el Ayuntamiento ni la Diputación ni la Junta de Andalucía han mostrado su disposición a aportar la suma económica necesaria para que la empresa eche a andar no superaría los 12.000 euros.

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