Mayo ventoso, lluvioso y florido

POR L. M.

ABC CÓRDOBA. Marzo ventoso y abril lluvioso hacen a mayo florido y hermoso, decían el refrán antiguo sobre el mes en que estallan los colores. Aunque los patios y las rejas son testigos de que sí se ha cumplido la última premisa, también el cielo y el suelo hacen ver que en el quinto mes de mayo confluyeron los rasgos de los dos anteriores.

Llegó la cata, abrieron sus puertas los patios y la lluvia llegó para marcarlo todo. No hubo tregua en el cielo más que en algunas horas, y los que acostumbran a disfrutar de estos días con intensidad no lo dudaron, aunque a ratos tuvieran que refugiarse.

El ambiente en la Cata del Vino Montilla-Moriles no era el mismo que en las tardes de sol y calor, pero los organizadores no lo notaron tanto. Los expositores estaban siempre bajo techado, y los incondicionales buscaron el refugio mientras seguían bebiendo y comiendo. Se notó el público que faltaba con respecto a otros años, pero la lluvia tampoco convirtió el santuario del vino en un desierto.

Los patios habían traído a Córdoba a muchos visitantes. El paseo por el centro los delataba, sobre todo a las horas en que el cielo daba tregua y muchos soñaban con poder salvar la tarde entre macetas, cal y el agua de las fuentes.

Lleno por la mañana

Por la mañana, mientras había esperanza de que la lluvia no descargara y desluciera la fiesta, el lleno fue total en los patios, especialmente en los más tradicionales. Su peculiar estructura antigua hacía evidentes las dificultades para caminar y moverse entre los muchos cordobeses y foráneos que habían acudido al espectáculo siempre renovado de los patios cuidados y florecidos en el mes de mayo.

El paseo por las calles de San Basilio y San Agustín dejaba la misma impresión de lleno por la mañana, cuando los patios estaban en pleno esplendor.

La tarde trajo peores noticias y la lluvia no tardó en aparecer, aunque no consiguió acabar del todo con la afluencia de personas deseosas de sumergirse en la armonía de cal y flores del patio.

Para hoy las perspectivas no son mejores y las predicciones hablan de un 60 por ciento de probabilides de lluvia.

Una tradición popular y arquitectónica en peligro de extinción

ABC CÓRDOBA. El Festival de los Patios de Córdoba regresa este año con la sempiterna sombra de su ocaso. En total, 43 patios se presentan a la competición oficial, un número inferior al de otras ediciones. La mayor parte de ellos, 27, están encuadrados en la categoría de arquitectura moderna, mientras que el resto, 16, pertenecen a la arquitectura antigua. Este año, alguno de los más emblemáticos, como Postrera o San Juan de Letrán, han cerrado sus puertas. En la última década, muchos patios han renunciado a participar en el concurso, organizado por el Ayuntamiento, debido a su estado de conservación o a la avanzada edad de sus propietarios. Éstas son las dos principales razones para la lenta, pero inexorable, desaparición de muchos de ellos. Mantener un patio en todo su vigor exige una alta dedicación personal, y también en términos económicos, que muchas familias ya no están en condiciones de ofrecer.

El popular barrio de San Basilio, tradicionalmente el más vinculado a esta cultura arquitectónica, ha sufrido un retroceso alarmante en los últimos tiempos. Este año, únicamente se presentan a concurso tres, cuando en otrora llegó a aportar hasta un total de once patios a la competición oficial.

El Festival de los Patios de Córdoba nació oficialmente en 1933 y desde entonces figura como la fiesta local de mayor singularidad y arraigo de la ciudad. En las últimas décadas se ha convertido en un atractivo turístico de primer orden, por su extraordinaria belleza y expresión de una forma de vida en extinción.

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