FUENTE: ISABEL LEÑA. DIARIO CÓRDOBA.

"Nos han invadido". De esa forma tan clara y contundente se expresaba ayer Francisco Leiva, que permanecía sentado en la entrada de San Basilio, 22, mientras no paraban de entrar turistas. La historia se repite año tras año. Avalanchas de visitantes que llegan en autobús y desembarcan en San Basilio, aprovechando la cercanía de la Mezquita y la Judería. Así matan dos pájaros de un tiro.

En el número 14 de la misma calle, Manuel Gaviño y Enriqueta Moya intercambian viejas historias ante la mirada atenta de los visitantes. Ambos recuerdan cómo era el patio antaño, cuando había que lavar por turnos y compartir baño y cocina. Algunos turistas se interesan por los artilugios con los que se riegan tantas macetas. Testimonios del pasado y presente se mezclan en estos recintos de siempre.

En Martín de Roa, 9, Fermín Gallardo, confiesa que el patio "está rompiendo la pana" con sus 1.200 macetas nuevas y sus vivos colores que lo han rescatado del olvido.

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