Pena, resignación, ilusión en el futuro o excepticismo resumen los sentimientos de las personas más cercanas a estos recintos.

FUENTE: ISABEL LEÑA. DIARIO CÓRDOBA.

"Los patios ya están reconocidos en todo el mundo" con o sin la marca de la Unesco. Esa es la opinión que transmitieron ayer algunas de las personas que conocen bien el día a día de esta fiesta que se desborda durante dos semanas de mayo pero que también trae turistas durante todo el año. Una es la presidenta de Claveles y Gitanillas, Leonor Camorra, que sabe que la designación es importante para preservarlos, "y nos conviene tenerla", pero es consciente de las dificultades de conseguirla la primera vez, por lo que se resigna sabiendo que "hay más años". Eso sí, reconoce que "es una pena por el trabajo que se hizo, pero creo que se podrá conservar". Ahora piensa que hay que planificar con Hostecor y el Ayuntamiento el futuro de los patios y "seguir apostando por la designación". La baza es que "nadie podrá igualar esta fiesta".

Otra es Araceli López, que vive en Martín de Roa, 2, y abre su patio año tras año en mayo y en muchas ocasiones tiene que mostrarlo fuera de esta fecha por la demanda que tiene, incluso, "vienen televisiones de todo el mundo a grabarlo". "Llevamos toda la vida sin tener el reconocimiento de la Unesco y no sé en qué nos beneficiaría ni perjudicaría", confiesa. Es más, recuerda que el barrio de San Basilio forma ya parte de la zona Patrimonio de la Humanidad. A su juicio, lo que hace falta es que "el Ayuntamiento se preocupe de mantener patios abiertos todo el año" porque "el boca a boca ya funciona solo".

Ricardo Villar cuida con su mujer el patio de Guzmanas, 4, y tampoco sabe bien la repercusión de la elección, pero confiaba en que trajera ayudas, porque "cada vez es más difícil mantenerlos".

"Me parece mal lo que ha pasado porque es lo más carismático de Córdoba", señalaba Mariló Rodríguez-Campos, que tiene un taller de cuero repujado en la casa de la Asociación Amigos de los Patios. En esa línea se manifestaba el presidente de este colectivo, Miguel Angel Roldán, que piensa que es "una pena" y "una falta de previsión", ya que "se perdieron dos años porque quienes estuvieron al frente no hicieron nada hasta que llegó Rosa Candelario". Roldán se muestra algo excéptico con lo que ocurrirá en otras convocatorias, "donde habrá otras comunidades con más proyectos".

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