La candidatura de los Patios será debatida el día 17 en Mallorca La Junta de Andalucía elabora un documento con los valores y los beneficios que acarreará el reconocimiento por la Unesco • Fomentará un turismo "responsable y culturalmente interesado"

FUENTE: J. CABRERA. EL DÍA DE CÓRDOBA.

Los Patios pasarán el próximo 17 de julio su primera gran prueba para alcanzar por parte de la Unesco el reconocimiento de Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Dicho día se inicia en Palma de Mallorca una reunión del Consejo del Patrimonio Histórico del Estado Español, un órgano que reúne al Ministerio de Cultura y a las distintas comunidades autónomas, que se encargará de elaborar una propuesta que el Ejecutivo defenderá posteriormente ante la Unesco. Ésta es la inclusión en la denominada lista representativa, que es la candidatura que el Gobierno prioriza frente al resto de candidaturas.

De este modo, una vez finalizados con éxito los trabajos previos realizados tanto por el Ayuntamiento como por la Junta de Andalucía, comienza ahora la fase política, en la que las distintas instituciones tienen que defender por todas las vías la candidatura que representa esta singularidad de la arquitectura cordobesa y que cada año congrega en mayo en la ciudad a miles de visitantes de todo el mundo.

En la documentación que la Consejería de Cultura llevará a la reunión de Palma de Mallorca, y a la que ha tenido acceso El Día, se destacan los diversos impactos positivos que tendrá en la ciudad la inclusión en la denominada lista representativa. En primer lugar se subraya que los cordobeses percibirán la importancia de este patrimonio, lo que indirectamente significará la defensa del mismo. De este modo, tanto las instituciones como la ciudadanía adquieren un mayor grado de compromiso en la preservación y potenciación de una arquitectura y una forma de vida que es exclusiva de la ciudad.

Esta circunstancia será también un estímulo, como reconoce este documento "para sus propietarios y vecinos", lo que redundará de forma directa y positiva en la "permanencia social e histórica" de estos elementos así como en el cuidado de los mismos y en su apertura al exterior.

La simple inclusión en la lista representativa que el Ministerio de Cultura defenderá ante la Unesco conllevará también un incremento de la difusión nacional e internacional de una celebración que ya cuenta con un importante grado de conocimiento fuera de las fronteras locales y que cada año concita a miles de visitantes en diversos barrios del Casco Histórico. El año pasado se crearon unos grupos de voluntarios para ordenar las visitas a los patios y evitar aglomeraciones y en la presente edición han sido constantes las colas para entrar en estos recintos, sobre todo en San Basilio y en Santa Marina.

Un matiz importante que introduce la Junta de Andalucía en el informe que llevará dentro de unos días a Palma de Mallorca es que un reconocimiento a los patios tendrá una repercusión directa en la calidad de los visitantes que vengan a Córdoba. En su opinión, será "un turismo responsable y culturalmente interesado" en una singularidad arquitectónica que va más allá de la mera morfología de una vivienda y de una decoración floral exuberante que se convierte en su principal atractivo en el mes de mayo. Todo esto acarreará no sólo un respeto por el patrimonio material en sí, sino también por la tradición que se materializa en diversas cuestiones relacionadas con los Patios.

Otro de los beneficios destacados por la Administración andaluza es el mantenimiento de una forma de arquitectura responsable, además de promover unas relaciones sociales que se han mantenido durante generaciones y que se concretan "en el sentido de la comunidad" existente en unas viviendas que en su mayoría han sido casas de vecinos.

El informe preparado por la Junta pone de relieve que el mantenimiento de los Patios en la ciudad de Córdoba tiene valores como la transmisión e intercambio de conocimientos entre jóvenes y mayores, como "el saber tradicional acerca del cuidado de las plantas, las técnicas de conservación o la mejora de la flora".

Además, la existencia de los Patios es una responsabilidad a todos los sectores sociales de la ciudad, porque "se produce la confluencia entre la cultura popular y la erudita, a través de la realización de actividades culturales, muchas de ellas comprendidas en la programación de la Fiesta de los Patios". Esta celebración se compone de dos partes con una celebración que va paralela en el tiempo. De una parte está el concurso popular al que se incriben los Patios con antelación y que, una vez admitidos al certamen, se abren al público para ser contemplados. De otra parte, está el denominado Festival de los Patios, consistente en la programación de una serie de espectáculos, principalmente flamencos, que se desarrollan en diversos escenarios al aire libre de la capital, como la plaza de la Corredera, los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos o el patio de la Casa de las Campanas.

Dentro de las más actuales corrientes sociológicas, el informe elaborado por la Junta contempla que la tradición de los patios constituye un factor de identidad social y cultural. La explicación que da este documento es que "la limpieza y el cuidado de los mismos fue tradicionalmente una cuestión femenina", por lo que "presentan una importante dimensión de género". La limpieza y la belleza se impusieron como un "importante factor de dignidad de las clases populares", además de que estos recintos, sobre todo en las casas de vecinos, "además de lugares de encuentro social, en ellos se produce una singular hibridación entre espacio público y espacio privado". Esta situación estaba más acentuada cuando las familias vivían en habitaciones y compartían los servicios comunes, como las cocinas y los aseos. Esta forma de vida provoca que el mantenimiento de los patios se realice gracias al trabajo común de todos los vecinos. La implicación de todo el colectivo en una tarea tan exigente se explica por varios factores: "peso de las tradiciones, transmisión de valores culturales, reconocimiento social, realce social del grupo de cuidadoras, fundamentalmente mujeres mayores, y la satisfacción de ser poseedores de un espacio de gran belleza", según la Junta.

Por último, se destaca el mantenimiento de técnicas artesanales que de otra manera estarían perdidas, como el encalado, uso de macetas, riego, mantenimiento en albañilería o adorno con diversos elementos.

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