La desilución se quedo marcada en nuestros rostros cuando el presidente del jurado que designaba la ciudad que representará a España como Capital Cultural de Europa en 2016 no nombró a Córdoba, ha sido una gran decepción, y un gran error por parte del jurado, ellos sabran el porqué. 

Pero los cordobeses nos tenemos que sentir orgullosos del trabajo realizado, de la unión que hemos conseguido entre los habitantes de esta ciudad, que ha sido crisol de culturas y lugar de convivencia entre las tres grandes religiones, y que no debemos de dejar pasar para hacer grandes cosas en el futuro.

Nos hacemos eco de las palabras de Pablo García Baena, que tiene la esencia del momento: «Córdoba, la ciudad de destino, no tendrá otra meta que la que le es propia e ineludible, la que está en lo más hondo de su patricia romanidad, en el ventalle más alto de sus palmas omeyas, en el áureo manantial bullente de su poesía: la cultura con mayúscula. Así, a pesar de todo, la ciudad, sea o no Capitalidad Cultural, sabrá poner al día su legado de siglos, sin vanguardias trasnochadas ni parques temáticos: en el pasado está su futuro».

Muchas gracias a todos los que no han apoyado y valorado nuestro esfuerzo, siempre los recibiremos con los brazos abiertos, bueno como en nuestros patios, con las puertas abiertas. 

 

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