La Unesco aplaza la elección de los patios como patrimonio mundial. El flamenco gana terreno frente a la candidatura de Córdoba, que será abordada más adelante. Admite tres propuestas de las cuatro españolas y descarta la que Cultura puso en último lugar.

FUENTE: ISABEL LEÑA. DIARIO CÓRDOBA. 

El Ayuntamiento tendrá que esperar un poco más para que los patios se conviertan en Patrimonio Intangible de la Humanidad. La Unesco, órgano internacional que tiene la última palabra, ha decidido aplazar la designación de Córdoba, que este año no será bien mundial. El fallo oficial de la Unesco no se conocerá hasta septiembre.

¿Y por qué se queda Córdoba fuera este año si contaba con todos los parabienes? La explicación es, según las fuentes consultadas, que hasta ahora no había límites de candidaturas, por lo que cada país presentaba las que consideraba oportunas. Pero este año ha habido muchas peticiones provenientes de los países asiáticos, que en algunos casos han llegado hasta 15, por lo que la Unesco ha fijado un cupo máximo en función de las declaraciones de cada país y de las candidaturas presentadas. Por esa proporción, a España le corresponden tres, pero el Ministerio de Cultura optó por mantener las cuatro que envió a la Unesco, los patios, los castellets de Cataluña, la Sibila de Mallorca y el flamenco. Este último fue la sorpresa que introdujo la Junta de Andalucía en la reunión de julio pasado en Mallorca, ya que no estaba dentro de las candidatas andaluzas que figuraban en el orden del día. El flamenco iba avalado también por Murcia y Extremadura y se había quedado fuera de la convocatoria del 2005. Hubo otra candidatura más de España, pero compartida con Emiratos Arabes Unidos. Al conocer que había que elegir, el Ministerio de Cultura pidió a la Unesco que mantuviese las cuatro candidaturas, pero el órgano internacional tuvo que optar por tres y siguió el orden de prioridad fijado por Cultura, que colocó a Córdoba en cuarto lugar.

En diciembre del año pasado, el Ayuntamiento tuvo noticias de una carta dirigida por la Unesco a Cultura para solicitarle algunas correcciones al expediente. El Consistorio las subsanó y, en abril, hubo otra misiva en la que la Unesco informaba a Cultura de que no evaluará los patios al estar en la cuarta posición. No obstante, la carta aclaraba que el expediente había sido admitido y dejaba el camino abierto a su inclusión en la próxima convocatoria, extremo que se confirmará en septiembre.

El Ayuntamiento es consciente de la dificultad de que los patios salgan elegidos el primer año que concurren y más con otras candidaturas que llevan más tiempo esperando, según reconocen fuentes municipales. Ahora, tras quedar descartada Córdoba, confía en que la designación se haga realidad en el 2011 al estar ya inscrito el expediente por la Unesco.

El dossier de la capital queda registrado por la Secretaría de la Convención

El Ayuntamiento ha intercambiado cartas y mantenido conversaciones con la ministra de Cultura, Angeles González-Sinde; la directora General de Bellas Artes y Bienes Culturales, María Angeles Albert; y la subdirectora de Protección del Patrimonio Histórico, Angeles Alastrue, para abordar la situación de los patios. En la carta fechada el 7 de abril del 2010, la última, la secretaria de la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial, Cécile Duvelle, comunica a Angeles Albert que el dossier de los patios ha quedado "registrado por la Secretaría", por lo que espera "que se encuentre una solución duradera para las candidaturas de los ciclos futuros" en la asamblea general que se reunirá este mismo mes, "incluyendo aquellas que no hayan podido tratarse en el ciclo del 2010". Albert asegura que ya ha recibido la información complementaria solicitada para los patios y que "la Secretaría ha examinado, según la prioridad indicada, los tres primeros dossiers de candidatura presentados para el ciclo 2010", por lo que el de los patios, "al figurar en cuarta posición, no será evaluado por el comité durante este ciclo".

De la euforia de una mañana de verano a la decepción Los patios han pasado en menos de un año de candidatos a estar en lista de espera. 

Lo que empezó siendo un temor ha acabado en una realidad.

En poco menos de un año se ha pasado de la euforia a la decepción, aunque siempre queda una puerta abierta. El flamenco, ese espectáculo que también lleva sangre cordobesa, se ha convertido en un competidor para la fiesta de los patios. El flamenco llegó de puntillas, sin hacer ruido, y se coló en la reunión del Consejo de Patrimonio Histórico que se celebró a mediados de julio del año pasado en Mallorca. No figuraba en el orden del día entre las candidatas que llevaban las comunidades autónomas, pero la Junta la introdujo para sacarse esa espinita que le quedaba desde que fue rechazada en el 2005, cuando la Unesco optó por La Patum de Berga, de Cataluña.

En principio, no había problemas. El entonces director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, José Jiménez, aludió a la flexibilidad que caracterizaba al patrimonio intangible frente al material, donde solo se podía presentar una candidatura. Es más, la entonces directora de Bienes Culturales de la Junta, Guadalupe Ruiz, advirtió de que el flamenco no se presentaba "en detrimento de los patios", ya que "en patrimonio inmaterial no hay límite y todas las candidatas propuestas pueden ser reconocidas". Ruiz explicó que se había aprovechado la oportunidad de volver a presentar el flamenco tras un cambio de criterio de la Unesco, que no quería danza, cante o música y en ese momento sí. Dejó claro que "los criterios y las oportunidades las pone la Unesco, no la Junta ni el Ministerio".

El flamenco recibió hace un mes el apoyo de la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, que aprobó una iniciativa en la que pedía al Gobierno gestiones necesarias para conseguir su designación. Además, la Junta ha estado recabando apoyos internacionales.

La candidatura de los patios necesitó dos años de trabajo, coordinado por Ana Verdú, que fue la encargada de exponer en Mallorca en diez minutos las excelencias de la fiesta. Fruto de ese trabajo fue un dossier acompañado de fotografías, vídeos y tres libros. La exposición de Verdú fue un éxito, a juicio de los que la presenciaron. Entre ellos, se encontraba el alcalde, Andrés Ocaña, que fue invitado por los miembros de la mesa del Consejo de Patrimonio a intervenir. Ocaña estaba exultante de ver que los patios se encontraban ya "en el umbral" de su designación como bien inmaterial de la humanidad.

Reacciones.

Ese día hubo reacciones de todo tipo de diferentes ámbitos de la sociedad que confiaban en que el nombramiento de los patios enriquecería Córdoba y contribuiría a impulsar el turismo. Era la tabla de salvación de una fiesta que reclamaba mayor atención.

A finales de agosto, el Ministerio de Cultura presentó la documentación cordobesa a la Unesco, que en diciembre le envió una carta en la que planteaba algunas correcciones. En ella, la Unesco dio a entender que ya había existido correspondencia anterior, al señalar que "este dossier no formaba parte de las tres primeras candidaturas que fueron identificadas en carta del pasado 23 de octubre para ser examinadas prioritariamente para el ciclo 2010". Aún así, la Unesco indicó que había estudiado el expediente, al que le hace sugerencias para "preparar una candidatura revisada" para un futuro examen. Entonces le advertía de que el dossier sobrepasaba la extensión en muchas secciones; le pedía que identificara la situación geográfica de los patios; y que indicara el domino del patrimonio cultural inmaterial al que corresponde la fiesta. También solicitaba una descripción de los patios teniendo en cuenta que hay muchas personas que no los conocen. Le explicaba, además, que el patrimonio inmaterial pone el acento en el significado cultural del bien para la comunidad y no en su carácter antiguo, original o único. Asimismo, pedía una mejor descripción de las medidas de salvaguarda y que se explicara la implicación de los residentes de las casas-patio.

Después de esta carta, se rectificó, tras lo que tanto Cultura como el Ayuntamiento se enteraron de la suerte final que iban a correr los patios. Entonces, llegaron la decepción y las miradas hacia el 2011.

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