FUENTE: ROSA LUQUE. DIARIO CÓRDOBA

Una de las ilusiones que hasta hace poco albergaba esta ciudad –por fin esperanzada y a veces hasta con buenos resultados– era que la Unesco declarara este año sus patios, únicos en el mundo, Patrimonio Intangible de la Humanidad. No ha podido ser, porque el Ministerio de Cultura ha decidido apostar antes por el flamenco, que sin duda también se la merece y, hay que reconocerlo, gana a nuestros patios en universalidad, por muy conocidos que éstos vayan siendo fuera de las fronteras locales. Pero, mientras la ministra González Sinde y el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, promocionan en Madrid esa riqueza artística nacida y alentada desde el Sur, en la que Córdoba ocupa un puesto de relevancia, la ciudad no renuncia a poner sus patios en el sitio que les corresponde. Así, esta Córdoba de pulso lento que, ahora sí, parece que empieza a coger velocidad de crucero frente al reto de la capitalidad y sus periferias, emprendía el pasado martes dos iniciativas para afianzar ese tesoro de cultura popular que forma parte de nuestro ser y estar, heredero de otras civilizaciones y con ambición de futuro. Por un lado, El Corte Inglés se convertía en la primera empresa que se suma a la Fundación Patios de Córdoba, abriendo la vía del patronazgo privado para unir fuerzas con el público en la tarea de apoyo a estos recintos no solo con buenas palabras, sino con hechos. Por otro lado, Vimcorsa, la empresa pública de vivienda, daba ejemplo emprendiendo la rehabilitación de las casas 7 y 9 de la calle Martín de Roa, que ya gestiona tras haber adquirido otros dos inmuebles con patio histórico en el barrio de San Lorenzo. Y todo, con la vista puesta en el 2011, cuando también sabremos lo de la capitalidad. Un año para la esperanza.

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