Este barrio es mucho barrio aun cayendo chuzos de punta, y ni siquiera bajo un cielo gris sus patios, ayer, perdieron sabor.

FUENTE: JUAN M. NIZA. DIARIO CÓRDOBA. 06/05/2012

Menos mal que ayer Elisa Pérez, en su rincón junto al patio, no veía cómo muchos visitantes entraban con el paraguas entreabierto en el estrecho pasillo del patio de Pozanco, 21, rozando y dañando algunas macetas. Un servidor prefirió no decírselo para no darle un disgusto, que ya bastantes tienen los cuidadores de patios. Sin embargo, la imagen del trasiego de visitantes armados de paraguas es la que mejor resume la jornada de ayer en los patios de la ruta 7 (San Agustín) de la guía de Diario CÓRDOBA, ocho recintos, del más clásico al más moderno, que resume el espíritu de un barrio tan castizo como vivo.

Tampoco estaban muchos más tranquilos en Pozanco, 6, que también tiene un largo pasillo de acceso (éste, al menos, cubierto) con el bullir de visitantes con torpes y peligrosos paraguas. Eso sí, Mercedes, Ana y Mateo no perdían la sonrisa.

Por supuesto, ayer, y pese a la lluvia, el jaleo estuvo en la calle Parras, porque los tres patios vecinos a concurso, si cada uno por sí mismo es un espectáculo, juntos resultan un pequeño parque temático. Ya el día del inicio del certamen, el pasado miércoles, la afluencia era masiva desde primera hora en Parras, 5. Más aún: Milagros, en Parras, 8, dejó pasar a visitantes ansiosos la víspera del comienzo del concurso, explica la cuidadora, todo sonrisa y amabilidad.

Afortunadamente, el tropel de visitantes y algún paraguas descuidado (se veía mucha gente trajeada de comuniones) no alteró ayer el espíritu de estos recintos. Y menos en Parras, 6, el patio en el que se crió Pablo García Baena y que parece vacunado contra el estrés de este siglo. Bajo la lluvia, la esparraguera gigante de cinco metros (en la guía de Diario CORDOBA nos quedamos algo cortitos) aún estaba más bella.

Eso sí, la suerte de esta esparraguera, con los intensos y continuos aguaceros de ayer, no la tuvieron la mayoría de las especies. ¡Qué desastre! En algunos casos había una pequeña alfombra de pétalos caídos que recordaba contratiempos recientes como la tormenta de granizo que causó daños notables el pasado fin de semana.

Incluso en el preciosista patio de Rafael Barón, Pastora, 2, el matorral de flor de la gamba (hay flor como para hacer una mariscada) o algunos geranios estaban más que cabizbajos por los aguaceros. Por cierto, en este patio no hay que ser tímido y se debe llegar hasta el fondo, o uno puede perderse un rincón impresionante de geranios chinos.

También el agua afectó al patio de Ocaña,19. Afortunadamente, las variedades de pendientes de la reina que tiene este recinto están en una zona más o menos protegida de la lluvia, porque la planta es el sello del patio y este año se han volcado en cuestión de variedades.

Por su parte, en el patio de Leonor Camorra, la presidenta de la asociación de cuidadores Claveles y Gitanillas, también la rara clematí, que en su día trajo desde Alemania, acusaba la lluvia de ayer. Era una pena ver decaídas algunas de sus enormes flores azuladas, aunque el recinto no perdiera esplendor. Ya suena a tópico decir que en este patio, de cuyo carácter moderno están muy orgullosos sus cuidadores, todo es a lo grande . Pero es que plantas, flores y frutos disparan su tamaño en Juan Tocino, 3. "Sí que es verdad que está grande la flor del langostino ", decía ayer Camorra cuando se le preguntaba por la llamada flor de la gamba. Lo dicho: todo a lo grande. Como San Agustín mismo.

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