Las casas de vecinos proliferaron en los años 20 por la emigración desde los pueblos a la capital El nacimiento de nuevas barriadas en los 60 empezó a sepultarlas. El área de la Axerquía Norte ha elaborado una memoria previa en la que justifica la necesidad de intervenir en las casas–patio. Para ello, registra el pasado. Ahí encuentra un estudio de los años 80, el último realizado, que indaga en el origen de las viviendas compartidas por varios vecinos y en su decadencia.

FUENTE: DIARIO CÓRDOBA.ISABEL LEÑA

En los años veinte del siglo pasado, las casas-patio tuvieron un crecimiento sin precedentes, tanto en construcciones nuevas como en solariegas deshabitadas y adaptadas a las que añadían un cuerpo en el patio. Mucha culpa tuvo la emigración del campo a la ciudad. En la Axerquía, que nació en el siglo X con la llegada de la cultura islámica y recibió este nombre en el XII, se instaló una clase social con menores recursos y ligada al trabajo artesanal y comercial.

Aquellas casas vecinales utilizaban materiales baratos, tenían pocos aseos, de uso colectivo, estancias mínimas y galerías en la segunda planta para ampliar y comunicar espacios. Eran víctimas fáciles del hacinamiento. Otra particularidad era que pertenecían a particulares que arrendaban cada vivienda por intereses económicos, lo que contribuyó a su deterioro.

En 1929, "la parte vieja de Córdoba" fue incluida en el Tesoro Artístico Nacional. En 1933, el Ayuntamiento se dio cuenta de su valor arquitectónico y de su potencial, con lo que convocó el primer concurso de patios, en el que se inscribieron viviendas de todo el casco histórico, pero, sobre todo, de San Lorenzo y Santa Marina. Después, en 1956 se institucionalizó el I Festival de los Patios Cordobeses y, en 1980, fue declarado Fiesta de Interés Nacional.

El PGOU de 1958 cambió las cosas. La periferia creció y se despobló el casco histórico, saturado en los 60 y con un parque inmobiliario caduco. La Axerquía asistió a la construcción de edificios de pisos sobre solares de antiguas casas que desaparecieron. Esto conllevó también el abandono de viviendas unifamiliares. El planeamiento de 1986 planteó un estudio del patrimonio edificado para su conservación y un estancamiento de la política de expansión urbana, respaldado por el PGOU actual y el Plan de Especial Protección del Conjunto Histórico. Desde hace unos años la situación de muchas casas–patio, las más desafortunadas, es preocupante pero ninguna Administración ha hallado la fórmula para evitar que caigan en el olvido, a pesar de ser el elemento más singular del patrimonio cordobés.

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