Una veintena de patios recorren una línea imaginaria que hay comprendida entre el barrio de Santiago y el Palacio de Viana.

FUENTE: RAFAEL C. MENDOZA. EL DÍA DE CÓRDOBA. 10.05.2012

Es lógico que algunos de los mejores patios de la capital se ubiquen en los barrios de Santiago, San Pedro, San Andrés y el entorno del Palacio de Viana. De hecho, algunos de los más emblemáticos y visitados se encuentran en esta casa solariega que empezó a construirse en el siglo XV. La calidad de estos vergeles estriba en muchos casos en los arroyos que fluyen bajo estas viviendas, lo que hace que sus propietarios -como es el caso del de la calle La Palma, 3- puedan regar las plantas con el agua que recogen directamente del pozo.

Pero la importancia de estos recintos, no sólo de los que participan en el concurso sino también de los que por uno u otro motivo deciden quedarse fuera de él, no se reduce en exclusiva a la exuberante vegetación. También cobra un destacado protagonismo la arquitectura de los inmuebles. Dejando a un lado al citado Palacio de Viana, no hay que pasar por alto las construcciones de titularidad pública, caso Carbonell y Morand, 20 y la plaza de Orive, y algunas privadas, como la plaza de las Tazas 11 y Aceite 8, entre algunas otras más.

Millares de turistas de procedencia nacional y extranjera recorren estos días este eje imaginario. Algunos de ellos no dudan en aseguran que "los mejores" los han encontrado en la calle Parras, donde hay tres en concurso, o que la casa-patio "perfecta para vivir" es la de la calle Don Rodrigo 7. Tampoco dejan escapar detalles como el cartel del primer certamen de patios que hay en el recinto de Duque de Rivas o el nombre que luce en la fachada de la vivienda de Isabel II 1, Al-Yumn, "felicidad" en castellano.

ACEITE, 8 José Antonio Espinosa es el propietario de esta vivienda, un auténtico tesoro que se esconde en una callejuela que hay entre los barrios de San Pedro y Santiago. Aunque la casa dispone de dos patios, sólo uno de ellos, el principal, que se conoce como el de las orzas por el gran número de estas piezas de barro que emplea como tiestos, es el que entra en el concurso. La amplia variedad floral (verbenas, petunias, geranios, gitanillas y calas, entre otras muchas especies) se combina en perfecta armonía con la estructura de un patio. A él se accede a través de un primer espacio, más pequeño y centrado por una fuente en la que flotan de muchos colores. Aunque es de arquitectura moderna, conserva elementos como el suelo de cemento ruleteado.

LA PALMA 3 La fecha que hay grabada sobre piedra en la fachada evidencia el peso histórico que tiene esta casa-patio. Construida en 1782, como recuerda su titular, Manuel Cachinero, fue antiguamente el lugar al que llegaban los coches de caballos que se dirigían a la plaza de los Aguayos. Prueba de ello son las argollas que hay en la habitación existente al fondo del patio y el abrevadero de piedra, actualmente aprovechado como fuente. También hay capiteles visigodos y del siglo XVIII y un pozo que es una réplica de otro del siglo X, pero que lleva en este recinto desde su construcción. De aquí sale el agua con el que riega la amplia variedad de plantas que tiene. De entre todas destaca una buganvilla que fue la fotografía del cartel del certamen en 2010. También un limonero y un naranjo centenarios.

DON RODRIGO, 7 La presidenta de la Asociación de Mujeres Empresarias, María Fernández Pino, es la propietaria de este patio, que sobresale por su original presentación y el gusto en la elección de cada detalle. Aunque pertenece a la categoría de arquitectura moderna, esta casa se levanta sobre otra construida en el siglo XVII y que, según apunta Fernández Pino, fue hogar de un obispo junto a la que se utiliza como aparcamiento de Bodegas Campos. La principal novedad es que la decoración del corredor que conduce al patio simula una caseta de Feria, con una mesa baja redonda y dos sillas de eneas y una mantilla de encaje de chantillí enmarcada en uno de los laterales. En esta zona, las flores son blancas, "color de bienvenida"; mientras que en el recinto propiamente dicho, son rojas y representan la "pasión que tenemos que tener por esta tradición".

BARRIONUEVO, 22 Este patio encierra una infinidad de detalles que escapan a los ojos de cualquiera, entre otras cosas porque detrás de cada elemento y cada flor hay una historia ligada a la familia Muñoz Luque, que son los propietarios de este recinto. La decoración de esta casa-patio tiene mucho que ver con la vocación artística de sus inquilinos. La fuente, única en Córdoba, salió de las manos de José Luis Muñoz Luque, escultor y pintor local. Él también esculpió un tiesto que hay colgado en la parte central del patio con la cara de su hermana y una figura humana de pequeño tamaño. El ingenio salpica incluso a la iluminación, ya que los puntos de luz se encuentran escondidos en objetos antiguos, como unas calderas de metal, o bajo tejas. "El patio es otro de noche", apunta Dolores Luque, familiar de los titulares. En lo que respecta a las plantas, este recinto es un auténtico vergel cuidado hasta el extremo. Llaman la atención sus enormes buganvillas y un geranio que arranca desde el suelo y se eleva hasta cuatro metros.

DUQUE DE LA VICTORIA, 3 Es, junto al patio de San Juan de Palomares, el único que sigue en concurso de los que participaron en la primera edición, en 1933. Así lo recoge un recorte de prensa enmarcado que hay colgado en la pared. Justo al lado, también llama la atención un cartel de aquel primer certamen. "Es el único que hay en los patios", declara Manuel Morales, que enumera cada uno de los elementos que se mantienen intactos y que hacen que este recinto se incluya en la categoría de arquitectura antigua: suelo de ladrillo, artesonado de madera y un pozo que está fuera del patio, pero que él da a conocer cada vez que puede y que exhibe en una fotografía situada en el zaguán. A pesar de todos estos elementos, sólo cuenta con dos accésit desde 1933 a 2011.

ISABEL II, 1 La decoración andalusí es la principal seña de identidad de esta casa-patio. Los inquilinos de esta antigua casa de vecinos muestran orgullosos las cenefas, los colores y los continuos guiños a Al-Andalus. Al final del patio, como novedad, hay una tetería que los visitantes no se cansan de fotografiar. Entre las flores sobresalen el jazmín y las aromáticas. Precisan asimismo que la fachada de la casa es una réplica de la de Medina Azahara.

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